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Lazos Rotos

¿Democracia para qué, para quién? Si otra Canarias es posible, debemos cambiar muchas cosas, seguramente la primera a los políticos actuales.

Redacción - Prensa Alternativa (Icod de los Vinos)

Prensa Alternativa / Redacción.- No acabarán con nuestra lucha, ni apagarán nuestras voces. Continuaremos uniendo nuestras manos, movilizándonos, seguiremos luchando contra aquellos que se enriquecen a nuestra costa con sus "trapicheos", destruyendo los recursos de nuestros montes, nuestras costas, nuestros campos, los recursos de nuestras islas.

Los políticos, utilizando testaferros, en estrecha "simbiosis" con empresarios de la construcción -construgobernantes-, seguirán "engordando sus bolsillos", al mismo tiempo que en Canarias cada vez son más los excluidos del sistema -informes de cáritas-, es decir, fortunas cada vez mayores, miserias cada vez más grandes.

Con estas execrables prácticas condenan a los canarios a una pésima asistencia sanitaria, a una cada vez peor calidad de la enseñanza, pensiones míseras, escasez de viviendas... dilapidando el dinero público en obras faraónicas: auditorio (para unos pocos, muy pocos), tranvía (sin potenciar guaguas, taxis...)

La corrupción en Canarias se ha institucionalizado -en el plano político y social- se traduce en las ingentes transgresiones e ilegalidades cometidas por quienes dicen actuar en representación de los ciudadanos, haciendo mal uso de sus facultades con el fin de obtener beneficios ilegítimos para sí mismos o grupos de poder.

Estos políticos profesionales utilizan a los medios afines -que son muchos- en nuestras islas para manipular la información, sesgarla o no darla. La política se ha institucionalizado como un lugar donde medrar, se ha convertido en un nido de serpientes donde se cobijan los corruptos de turno y sus parásitos. Esta degradación de las instituciones públicas se percibe cada vez más entre la ciudadanía, se percibe en las instituciones supramunicipales, en los municipios, en sus ayuntamientos -recalificaciones, contratos municipales, pago de favores, compra de votos...- esta situación ha derivado, utilizando un símil sanitario, en un cáncer terminal que corroe las entrañas de lo que se ha dado por denominar democracia. ¿Democracia para qué, para quién?

La demagogia impera en el panorama político de nuestras islas, el autoritarismo y el nepotismo son monedas de cambio aceptadas que se han vuelto habituales, es el "discurso" de los que creen que el ganar unas elecciones les da "patente de corso" para desoír a la ciudadanía, manifestaciones de Vilaflor, Granadilla, Riquel en Icod...

Este es el momento de organizarnos, de hacer oír nuestras voces. No debemos caer en el desaliento, ni retroceder un solo paso. Ante la corrupción, movilización.

La corrupción no sólo "impregna" a la clase política, sino también a los que deberían ser los representantes de los trabajadores en las empresas, los sindicatos. Sindicatos que pactan con los empresarios, que acuerdan con los gobiernos en muchas ocasiones en detrimento de los intereses de los trabajadores.

Los ciudadanos debemos exigir transparencia política, procedimientos y conductas que velen por el control de los bienes de dominio público, de toda información generada o en posesión de las entidades públicas y, también, de aquellas de ámbito privado que utilicen recursos públicos.

Si otra Canarias es posible, debemos cambiar muchas cosas, seguramente la primera a los políticos actuales.

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