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Lazos Rotos

¿A dónde estaba el sol cuando sonaron los ecos desatados de la ira?

Grupos alternativos (Perú) / Voz Rebelde.- La noche del 16 de septiembre de 1982, las fuerzas de ocupación judías ingresaron a los campamentos de Sabra y Chatila, en la zona zur de Beirut, en el Líbano, y dieron comienzo a una masacre de civiles desarmados. Tres días después, tres mil seres humanos yacían sacrificados por haber cometido el error de nacer en Palestina.

Hoy el Líbano es nuevamente tragedia y masacre, haciendo recordar a Sabra y Chatila.

Creo que un emocionado poema escrito por Alberto Cortez puede expresar en toda su intensidad lo que sentimos frente al aparente triunfo de la barbarie, que se comporta con los libaneses con un salvajismo propio de las fuerzas de choque hitlerianas. Levantando nuestra voz solidaria con la población del Líbano, recordemos el poema de Cortez dedicado a los seres humanos, palestinos y libaneses, que fueron ejecutados en Sabra y Chatila:

"¿A dónde estaba el sol cuando sonaron
los ecos desatados de la ira?
¿No será que las sombras lo apagaron
en Sabra y Chatila?

¿A dónde estaba Dios, cuando la gente
fue sometida a hielo en las pupilas?
¿No será que se ha vuelto indiferente
en Sabra y Chatila?

¿A dónde estaba yo, en qué galaxia,
insensible leyendo la noticia?
¿No seré uno más en la falacia
de Sabra y Chatila?

¿A dónde estabas tú, con tu arrogancia,
poderoso señor que en la mochila
llevas todo el cadáver de la infancia
de Sabra y Chatila?

¿A dónde está la voz del abogado
fiscal de la razón y la justicia?
¿No será que sus leyes derogaron
en Sabra y Chatila?

¿A dónde está el orgullo de los hombres,
o acaso hay que decir hipocresía?
¿Por qué tanto dolor no tiene nombre
en Sabra y Chatila?

¿De qué me estás hablando amigo mío?
¿No ves que mi conciencia está tranquila?
¿Qué tengo yo que ver con lo ocurrido
en Sabra y Chatila?

¿O acaso estaba yo con los soldados
metido a la distancia, entre sus filas
aceptando los hechos consumados
en Sabra y Chatila?

Es tiempo de dictar comunicados
que limen lo espinoso de la espina.
¿Qué harán para ocultar lo que ha pasado
en Sabra y Chatila?

¿Qué harán para que amengüe la condena
histérica, total y colectiva?
¿Qué harán para que cese la gangrena
de Sabra y Chatila?

Aunque yo siga ausente en mi galaxia
comentando en canciones la noticia,
el ángel del horror sigue su marcha
en Sabra y Chatila.

Deambula por Beirut y en otras lunas,
reptando sin parar, como una anguila.
Insaciable y cegado por la gula
de Sabra y Chatila.

Tal vez quiera llegar hasta mi puerta.
Quizá ya esté a la vuelta de la esquina.
Ya fue abierta la herida y sigue abierta
en Sabra y Chatila.
Sabra y Chatila.

Letra: Alberto Cortez
Música: Alberto Cortez

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