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Lazos Rotos

Un rey a la medida de sus vasallos . Un rey cazador.

La controversia levantada el pasado 12 de octubre por el diario “Romania Libera” sobre el asesinato de 9 osos y un lobo por parte de Su Majestad Juan Carlos I rey de España y unos cuantos compañeros de cacería en la región de Covansa es una muestra más de unas de las aficiones menos edificantes de nuestro Monarca.

Parece ser, que ni siquiera la protesta de algunos partidos políticos como ERC, PNV e Izquierda Unida han servido para evitar que la cuestión haya sido silenciada sin discusión alguna por tratarse de un tema “inconveniente” para la imagen de la casa Real.

El portavoz de ERC, Joan Tardá, ingenuo el hombre, se atrevió a preguntar al Gobierno si consideraba adecuada la práctica de este dudoso deporte cinegético en un Estado extranjero y si el gobierno subvencionó el desplazamiento del Rey de España, así como si se conocía de quienes viajaron con él a cuenta de las arcas públicas. Indudablemente, la respuesta no se hizo esperar, el 19 de octubre la Mesa del Congreso rechazó las preguntas de ERC sobre la cuestión del viaje al no considerarse asunto del Ejecutivo.

Con la respuesta de la Mesa, se vuelve a acallar el derecho que tenemos a exigir explicaciones a quienes nos representan y pagamos. La viejas costumbres no cambian. De todas formas, por mucho que nuestro Monarca se haya olvidado de la convención de Berna del 2001 que protegía a la especie de osos objeto de la cacería, la fiesta nos ha salido gratis. Según diversas fuentes el Rey fue invitado por cuatro generosos americanos.

Este suceso, que nos puede escandalizar, ya tiene antecedentes en otro país del Este. Recordemos que el pasado 26 de febrero, aprovechando una cacería de faisanes en Polonia, nuestro Rey se despachó con un ejemplar de bisonte europeo, especie protegida y en proceso de extinción. Tampoco tuvo condescendencia, según diversas fuentes, ante las dos hembras en estado de gestación asesinadas durante la cacería en Rumanía.

Muchos pueden encontrar que criticar el comportamiento y las aficiones del Rey respecto a participar en espectáculos donde se torturan o asesinan animales por diversión es una mera excusa para atacar a la monarquía. A ninguna persona con inteligencia para saber discernir entre la imposición y la libertad, no necesita tales excusas para criticar la inconveniencia de una Monarquía en España o cualquier parte del mundo.

Sin desviarnos del tema, lo que preocupa es que el Rey de España representa un comportamiento que campa a sus anchas por la Península, dónde las tradiciones bárbaras, además de la caza, siguen imponiéndose en diversiones locales y en la mal llamada “fiesta nacional”.

Los cazadores españoles son los que más especies protegidas capturan de toda Europa. EL PAÍS - 29 abril 2002, Sociedad pág. 26

España, disfruta de una vergonzosa posición en el ranking de países donde la tortura animal se convierte en arte y por mucho que nos empeñemos, las críticas ante esta locura general, aunque cada día aumentan, son silenciadas sistemáticamente. Teniendo en cuenta esto, lo que ha ocurrido en Rumania es una simple anécdota.

Enlace con fotos y comentarios sobre el evento (inglés, al final de la página en español), atención el enlace contiene imágenes que pueden herir su sensibilidad: clic aquí

Fuentes de la noticia:
* http://www.elsemanaldigital.com/articulos.asp?idarticulo=21708
* http://www.eladelanto.com/noticias/noticia.asp?pkid=107594
* http://www.el-mundo.es/cronica/2004/438/1078755915.html

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