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Lazos Rotos

Chávez y la prensa española.

La visita del presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, ha provocado un ejercicio de hipocresía mediática y política que marea. Todo el mundo pudo recibir la noticia en su día de lo que dijo ayer el ministro Miguel Ángel Moratinos: “El anterior gobierno (el de Aznar) dio instrucciones al embajador en Venezuela de apoyar el golpe a Chávez” aquel 11 de abril de 2002. Para ser más precisos, sólo dos embajadores acudieron a felicitar al golpista Pedro Carmona, el español y el estadounidense. ¿A quién van a engañar rasgándose ahora las vestiduras? Mariano Rajoy ha solicitado al presidente Rodríguez Zapatero la renuncia de Moratinos por sus declaraciones.

José María Aznar le contó al Congreso que en su conversación con Pedro Carmona charló sobre la democracia y tal. Exacto. Carmona dijo idéntica cosa, que su iniciativa tenía el objetivo de restablecer la democracia porque llevaba camino de envilecerse. Y Franco inició el levantamiento del 36 en el buen nombre de la República. Quienes rompen la legalidad constitucional lo suelen hacer para extirpar algún mal real o imaginario, pero casi siempre con la sana intención, alegan, de restablecer algún día las libertades que liquidan a tiros. Carmona dio un golpe para instaurar inmediatamente una dictadura que primero privatizaría el petróleo, entre otros proyectos, y después aterrizaría la democracia tras el inevitable baño de sangre. Así que sobra el escándalo político que el Partido Popular está organizando con tan malos modos. El Gobierno de Aznar apoyó la intentona de Carmona. Y no nos cuenten más historias increíbles. E igualmente sobra que Mariano Rajoy cambie el cargo a un Jefe del Estado y en lugar de referirse al presidente de Venezuela hable del “coronel Chávez”.

Pero Aznar no fue el único caballerito español que apoyó a Carmona el breve. Alguna prensa que va de progresista como El País y otra no tanto, como El Mundo, también se precipitaron a exponer su actitud al menos equívoca. Fueron incapaces de esperar ni las 48 horas preceptivas (que les hubiera ahorrado el batacazo que intentan hacernos olvidar) para constatar el éxito de cualquier pronunciamiento militar. Que recuerde, El Mundo publicó enseguida un artículo lamentable del ex izquierdista venezolano Manuel Caballero, quien explicaba la caída de Chávez como un éxito de las movilizaciones populares. Menudo olfato. El País se descolgó con otro artículo similar de Felipe González, amigo del multimillonario venezolano Cisneros (quien formaba parte de la pata civil del golpe), mientras todos los medios de comunicación publicaban biografías lisonjeras sobre Pedro Carmona, cuyo mérito extraordinario consistía en haber ejercido como jefe de Fedecámaras, el sector organizado más conservador de la patronal. Posteriormente hubo que soportar cierto editorial de El País, que acusaba sin vergüenza alguna a los Círculos Bolivarianos de constituir bandas paramilitares…

Así que en torno a la información sobre la conspiración del 11 de abril hubo mucho aventurero que no sabe dónde meter ahora la cabeza. Cada cual tiene el derecho de opinar de Chávez lo que le venga en gana, naturalmente, pero nadie está en condiciones de cuestionar su legitimidad democrática varias veces renovada en las urnas. Lo que molesta es que un presidente, arropado por tales condiciones políticas, rechace la guerra de Irak sin ambages, las amenazas al pueblo iraní, el bloqueo contra Cuba o se refiera a la época de Aznar diciendo “qué triste era aquella España subordinada a los mandatos de Washington” . Que no asista a una reunión prevista con empresarios porque hablaba con Zapatero, pero que le alcance el tiempo para exponer en la Universidad Complutense de Madrid su tesis sobre el neoliberalismo, definido como una “trampa”. O que descalifique al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial porque ejercen como los “mecanismos de financiación más perversos de la historia”. Muy incorrecto políticamente este Chávez. Tanto desparpajo incomoda. Y todavía Venezuela tiene pendiente las reformas económicas de fondo.

Fuente: Canarias Ahora
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