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Lazos Rotos

Las víctimas del 11-M reprochan a los políticos usarlas como arma arrojadiza.

Pilar Manjón1: "Por encima del derecho a la información está el derecho de los ausentes a su intimidad; señores directores de periódicos, de agencias de prensa, de informativos, permítanos dudar de su sensibilidad".

"No al uso en los medios de imágenes de la barbarie. Señores directores de periódicos, agencias de prensa, directores de informativos, permítanos dudar de su sensibilidad. Se olvidan de nosotros cuando el mercado les llama. Venden su conciencia por aumentar audiencias".

Arremetió contra todos. No ahorró críticas ni reproches. Su dolor le apagó en ocasiones la voz, pero no le impidió mostrarse tan serena y entera que nadie tuvo valor para replicarle. Pilar Manjón, portavoz de la Asociación de Afectados por el 11-M, protagonizó ayer la sesión más emotiva de cuantas ha vivido desde su constitución la comisión que investiga la masacre terrorista de Madrid.

"No utilicen nunca más el dolor de las víctimas como arma partidista", exigió a la comisión, porque "son ajenas a la lucha política".

"Exigimos que no nos manipulen", no cesó de repetir. Después de un repaso sin contemplaciones de más de una hora a los políticos, los medios de comunicación y las diferentes administraciones públicas, Manjón logró un hito parlamentario: oír a todos los portavoces, unánimemente, asumir las críticas. Y a la inmensa mayoría, pedir perdón.

Los que no han pedido perdón, ni parecen darse por aludidos son los directores de periódicos, agencias de prensa e informativos de televisión a los que la portavoz de las víctimas del 11-M dirigió duros reproches.

"Por encima del derecho a la información está el derecho de los ausentes a su intimidad. Cada vez que aparecen las imágenes nos sumergimos en el dolor. Señores directores de periódicos, de agencias de prensa, de informativos, permítanos dudar de su sensibilidad".

Manjón exigió un uso ético de las imágenes y que se investiguen "las responsabilidades" de quienes filtraron las que están bajo secreto sumarial.

No criticó que las televisiones, los diarios y las agencias contasen las historias de los caídos. A lo que dijo "no" es al periodismo-espectáculo, a la crudeza y a que nueve meses después los familiares sigan sobresaltándose al ver las caras o los cuerpos de sus muertos en los medios de comunicación.

Aunque admitió que las imágenes sirven para informar y sensibilizar, dejó claro que ahora "ya no son noticia" y dudó de la sensibilidad de los directores de muchos medios de comunicación.

"Mientras por un lado acuden a nosotros una y otra vez para que les contemos nuestro calvario, se olvidan cuando el mercado les llama", reprochó. Y acabó: "Vendida ha quedado su conciencia de periodistas a la ley de las audiencias".

Manjón fijó una fecha cercana en la que, afirmó, podrá medirse "la talla moral de todos y cada uno" de los directores de diarios y televisiones. Espera al próximo 11 de marzo, el primer aniversario de la masacre, para que los periodistas "demuestren de qué madera están hechos". No quedó lugar a dudas, pero ella insistió: "Fueron asesinados en un acto colectivo, pero su derecho al honor y a la propia imagen lo representamos en su individualidad los que les hemos sobrevivido".

Aunque nadie se dado directamente por aludido y raro es el diario, la cadena de televisión o emisora de radio que no se cubre la espalada esta mañana argumentando a media voz que llevan meses siendo "cuidadosos" y que siempre han tratado de hacer compatible el sagrado derecho a la información con el respeto a las personas.

Escriben algunos: "sin renunciar por supuesto al derecho a la información de los ciudadanos, siempre hemos tratado de proteger el valor superior, que es la solidaridad con las víctimas". A pesar de eso, la incomodidad provocada por las duras palabras de Manjón es visible, como subrayó ayer Fernando González Urbaneja y ya se perciben algunas reacciones.

La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) analizará en su Consejo Deontológico de forma "profunda y serena" los reproches lanzados a los medios de comunicación por la portavoz de la Asociación de Víctimas del 11-M.

Además de criticar la actitud de los partidos políticos, Pilar Manjón tuvo duros reproches para los medios de comunicación, especialmente para aquéllos que reiteran la publicación de imágenes de los atentados. Puso también en duda la sensibilidad de los directores de periódicos, agencias de prensa y canales de televisión que "venden su conciencia a cambio de audiencias" en una sociedad que lo convierte todo en espectáculo.

Ante estas acusaciones, la Junta Directiva de la APM ha decidido enviarlo a su Consejo Deontológico "para que se haga una reflexión profunda y serena" y se analice su contenido.

Fernando González Urbaneja, presidente de la APM y de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), ha resaltado que Pilar Manjón "ha puesto un desafío al que tenemos que ser capaces de dar respuesta" desde la profesión periodística.

Ha señalado también que la APM asume plenamente dos de las reivindicaciones que presentó a la comisión, en concreto los puntos 3 y 8 en los que las víctimas piden que los medios velen por el uso ético de las imágenes del atentado y que el respeto al derecho a la intimidad, así como la investigación de las responsabilidades derivadas del filtrado de los datos personales de afectados a terceras instituciones.

En relación al cumplimiento de estos puntos, Urbaneja ha ofrecido los servicios jurídicos de la APM a las víctimas. Además, ha recordado que el mismo 11 de marzo la Asociación difundió una nota en la que exhortaba a los periodistas de Madrid a que hicieran "honor a su oficio con la mejor práctica profesional para mantener informados a los ciudadanos en tan dolorosos momentos".

También recordó la APM entonces la necesidad de realizar "un trabajo informativo honrado, dedicado y riguroso, con delicadeza extrema hacia las víctimas y sus familiares".

Perdió a su hijo Daniel, de 20 años. Pilar Manjón1, la portavoz de las víctimas del 11-M en el Congreso, de 46 años, separada y madre de dos hijos, llevaba una vida normal en su piso de Vallecas hasta que el pasado 11 de marzo un atentado le quitó a uno de sus "niños", Daniel, de 20 años, y comenzó un calvario que acabaría por llevarle a ser portavoz de las víctimas en el Congreso de los Diputados.

Fuente: Periodista Digital
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