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Lazos Rotos

Constitución Europea, NO en mi nombre.

Vengo observando artículos a favor de la Constitución Europea de parte de representantes del poder político y econòmico: del ministro Moratinos, del presidente del Tribunal de Cuentas Europeo, Juan Manuel Fabra Vallés, del presidente del Centre for Economic Policy Research, Guillermo de la Dehesao, o del expresidente Felipe González.

Ante tan ilustres articulistas, ¿qué puedo venir a decir yo, un simple profesor de instituto? Bueno pues resulta que tengo mi propia opinión de esta propuesta de Constitución Europea porque me la he leído, labor que no me ha sido fácil, para empezar porque no se ha facilitado el acceso al texto. Tuve que buscar como si de una aguja en un pajar se tratara, y encontré en internet la versión antigua, hasta que a finales de octubre, encontré la versión definitiva.

¿No les parece poco democrático que se nos pida votar una propuesta que casi nadie ha tenido la oportunidad de leer, que se (des)conoce por unos pocos anúncios televisivos y de la que se van a repartir unos pocos 'resúmenes'? Además he observado que los partidarios del 'sí' no dan argumentos, sinó juícios de valores: "'sí' a la Constitución es votar 'sí' a Europa", "votar sí refuerza el proceso europeo", "Europa no entendería un 'no'", "el 'no' llevaría al caos político".

Son simples valoraciones sin justificación. Yo estoy en contra de esta propuesta (recordemos que no estamos votando a Europa, sinó solo a una propuesta) porque veo que se dirige casi exclusivamente a convertir Europa en una nueva superpotencia económica (otro matón económico en el escenario mundial al lado -no enfrentado, sinó al lado con la misma política económica- del matón mayor, EEUU). Entiendo que esto pueda interesar a la élites del poder político y económico, però para mi, como ciudadano, no tiene ningún interés.

Yo estaría a favor si la propuesta ahondara en los aspectos que me atraen de Europa (su respeto a los derechos políticos, laborales, sociales, humanos,...), pero en lo que hace a derechos la propuesta no hace lo que debería hacer una verdadera Constitución, és decir, no 'garantiza derechos', sinó que 'reconoze y valora derechos', lo que convierte jurídicamente los derechos en valores, y esto deja a la ciudadanía a la merced de cada Estado, con lo cual, no hacía falta hacer una Constitución para todos los países. A parte esta propuesta prepara el camino para la privatización de los 'servicios públicos' a los que descaradamente llama 'servicios económicos de interés general', és decir, vamos en la senda de EEUU.

Además no hace falta aprobar una Constitución para mejorar el sistema de voto en una Europa de las 25, bastaría con un simple tratado (como el de Niza). Además, sigue habiendo votaciones que tienen que ser por unanimidad. ¡Qué casualidad que los temas sociales, fiscales, laborales, medioambientales, de política exterior (los que más me interesan) sigan teniendo que ser aprobados por unanimidad, y que los temas económicos y mercantiles (los que interesan a los poderes econòmicos) sean los que se van a desencallar con este mejor sistema de mayoría calificada! Esto indica la verdadera razón de ser de esta propuesta de Constitución y pide a gritos un voto negativo por parte de la ciudadanía.

Fuente: Jordi Oriola i Folch :: El Confidencial de Canarias

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