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Lazos Rotos

A la caza y captura del plástico.

Cuadrillas de hombres, armados con grandes bolsas de basura, recorren los barrancos cercanos al vertedero de Arico a la caza y captura de las miles de bolsas de plástico que a lo largo de la semana que concluye han sido arrastrados por el alisio.

Un secular problema de este vertedero que cada día que pasa resulta más injustificable y tercermundista. El control de los volados es algo a lo que están obligadas las empresas o administraciones que gestionan vertederos tanto por la legislación vigente, derivada de la Directiva comunitaria sobre vertido de residuos, como de la propia Declaración de Impacto Ambiental del complejo medioambiental en cuyos condicionantes se obliga al control eficaz de estos volados.

Ciudadanos, agricultores o el propio Foro contra la Incineración hemos denunciado hasta la saciedad este lamentable espectáculo, que hace que muchos de estos plásticos acaben en el mar, cuando se producen lluvias, o esparcidos por barrancos que están a kilómetros de las instalaciones del vertedero. Hasta al Seprona hemos acudido en varias ocasiones, con escaso éxito hay que decir, porque todavía quedan por ahí algunas autoridades públicas que consideran que las leyes no son de obligado cumplimiento para las administraciones o para determinadas empresas lo suficientemente poderosas.

Lo que más sorprende de la situación que se está generando en estos últimos días, con la vuelta del alisio característico del verano en el sureste de Tenerife, es que los plásticos no proceden de la tercera celda donde ya se están vertiendo los residuos desde hace algunas semanas, sino que el origen del problema está en la planta de triaje de envases -procedentes del contenedor amarillo- y de sus inmediaciones donde se acumulan miles de toneladas de residuos a la intemperie y sin control alguno.

Esta planta de calificación de envases fue construida por el Gobierno de Canarias de manera ilegal, puesto que no se llevó a cabo el preceptivo procedimiento de evaluación de impacto ambiental. Muchos fuimos los que no le dimos importancia a esta irregularidad, como sí lo hizo la auditoría medioambiental encargada por el ayuntamiento de Arico a la empresa INERCO, toda vez que lo que nos parecía más importante es que la planta se hiciese lo antes posible y comenzase su trabajo de manera inmediata. Pero los hechos demuestran que estábamos equivocados y que jamás se puede confiar en la racionalidad, en la responsabilidad o el sentido común de estos políticos que tenemos, que no entienden que en un lugar como la costa de Arico no se pueden manipular montañas de residuos a la intemperie, sencillamente porque se los lleva el viento.

Fuente: Foro contra la Incineración de Tenerife

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