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Lazos Rotos

Libertad de expresión, periodistas y medios de comunicación.

La democracia implica libertad de expresión, no puede existir la una sin la otra. No existen dictaduras que admitan la libre circulación de ideas y noticias, como no se conocen sociedades democráticas integradas por ciudadanos obligados a silenciar sus opiniones. Esta verdad de Perogrullo, este derecho de los ciudadanos, no ha conseguido un marco de funcionamiento adecuado a pesar de las normativas legales. Los hechos demuestran que es habitual, y lo que es peor se acepta como normal, manipular la información en función de intereses particulares y partidistas; se ocultan, minimizan informaciones o se difama a personas e instituciones sin respetar la verdad y sin permitir la réplica. Incluso, el periódico de mayor tirada en la provincia occidental mantiene una línea editorial opuesta al principio esencial de la democracia: la igualdad de todos los individuos sin importar el lugar de nacimiento o cualquier otra circunstancia personal.

Así, el editorialista de El Día valora y juzga a las personas en función de la isla de procedencia. Para este medio de comunicación lo prioritario es Tenerife y no los derechos de los ciudadanos que vivimos en las Islas. Para colmo, confunde ventas con legitimidad democrática, lectores con camaradas y se ha autonombrado exclusivo intérprete y defensor de Tenerife pues, según su terminología es “la más grande, la más bonita y la más alta”. Reitera impunemente, sin aportar ninguna prueba, dato o indicio, que los que no están de acuerdo con sus opiniones son unos traidores, y lo que todavía es peor: que estamos manipulados por falsos ecologistas pagados por “los canariones” para hundir Tenerife.

Este evidente caso de difamación no ha suscitado ninguna reacción entre los partidos políticos más importantes, ni en las asociaciones de prensa, ni en la facultad de periodismo; por el contrario, acudieron en tropel a la inauguración de unas instalaciones de radio y televisión adquiridas por esta empresa. No les ha importado que estas editoriales violenten los principios éticos que deben regir el periodismo democrático, lo importante para estos políticos y periodistas es llevarse bien con un medio tan poderoso, en caso contrario ya conocen las consecuencias: campañas calumniosas como la emprendida por este periódico contra los que llama “falsos ecologistas”. Son los mismos que callaron cuando una agencia de noticias (ACN) fue condenada por vulnerar la libertad de expresión de su redactor Ramón Pérez Almodóvar.

Por el contrario, un articulista con desdoble de personalidad (uno de esos que pasan de la crítica más mordaz a escribir artículos laudatorios y llenos de ditirambos al otrora ridiculizado personaje) aprovechó la ocasión para mostrar su indignación de periodista consagrado y descreído, ¡por la actuación del redactor sancionado! Eso sí, quien ose criticar a este personaje de la prensa local tiene asegurado, como mínimo, el insulto “tonto” en su columna y por supuesto será desterrado de la élite de los cultos y leídos.

La manipulación no afecta sólo a los medios locales, incluso grupos como Prisa, que presumen de Libro de Estilo, también la practican. Un ejemplo concreto fue la información sobre la marcha ciudadana contra las Torres de Vilaflor. Los más de cien mil manifestantes que recorrieron las calles de Santa Cruz solo merecieron una columna pero, en esa misma página, los diez mil manifestantes contra la ley de educación propuesta por el PP merecieron las cuatro columnas restantes y la foto. Los ejemplos son muchos, sólo hay que repasar un poco las hemerotecas, pero hay uno que me afecta personalmente y también a la asociación a la que pertenezco, ATAN, y que ha tenido como protagonistas a Radio Club de la cadena SER y el macroconcierto Son Latinos. Desde el momento que ATAN denunció la ilegalidad de celebrarlo en la playa de Las Vistas, los periodistas de esta emisora, Carmelo Rivero y Willy García, emprendieron una campaña de descrédito y descalificaciones contra mí y contra ATAN desde los micrófonos de Radio Club, dedicando, además, amplios espacios a los promotores del concierto para que expusieran sus argumentos, pero sin darnos, a pesar de nuestras peticiones, la posibilidad de defendernos.

Dedicaron mucho tiempo en antena a la querella puesta por los directivos de la empresa organizadora, Martín Rivero y Leopoldo Mansito, contra mi persona, pero ocultaron a sus oyentes que carecía de fundamento, que los jueces ni tan siquiera la admitieron. No han pedido disculpas y, con el amparo y aprobación de los directivos de la Cadena SER-Radio Club, siguen practicando un periodismo incompatible con la deontología y con la ética democrática. Si ésta es su manera de actuar en un caso tan poco importante como es el de Son Latinos, ¿qué credibilidad merecen el resto de sus informaciones y comentarios?

La sociedad canaria está enferma, un creciente divorcio se está gestando entre una gran parte de la población y sus dirigentes, hay confusión y se percibe un presente que no augura un buen futuro para los habitantes de las Islas. La falta de información, la manipulación, las servidumbres a intereses particulares en gran parte de los medios de comunicación, impiden que la democracia funcione correctamente. La libertad de prensa es algo que atañe a todos, pero a algunos les toca más de cerca que a otros por su actividad profesional. Es el caso de los periodistas, docentes o científicos para los que no sólo es un derecho básico, sino algo imprescindible en su trabajo. Entonces, ¿por qué callan? ¿Por qué no denuncian estas situaciones? Por puro corporativismo, porque tienen otros intereses que defender, porque “perro no como carne de perro”.

Eustaquio Villalba :: Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN) :: Artículo de opinión

Fuente: Leer el artículo en su fuente original
Enlace: Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN)

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