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Lazos Rotos

Niños de países pobres: lucrativo negocio a nivel mundial.

Medios alternativo / Periódico Trabajadores.- Lidice Valenzuela. El negocio del tráfico de niños mueve cada año en torno a ocho mil millones de dólares en el Planeta, mientras se hace muy poco para impedirlo, pues sus principales causas, entre ellas la pobreza, se mantiene sin sustanciales cambios en los países subdesarrollados.

Esa es la conclusión de un informe de la UNICEF, organismo de la Naciones Unidas para la infancia, que fue difundido en Londres hace unos días.

Fue justamente en el Reino Unido donde apareció en fecha reciente el torso de un niño de cinco años, identificado por la policía de Londres como Adam, sin que se conozcan otros elementos sobre la víctima.

De Adam, cuyos restos despedazados flotaban en el río Támesis, sólo se sabe que fue contrabandeado a la nación europea desde Nigeria por una de las miles de bandas que operan con el tráfico de menores a nivel mundial para vender sus órganos, para dedicarlos a la mendicidad, la delincuencia, el narcotráfico o la prostitución. Pocos afortunados son vendidos para adopción.

Bajo el título 'Detengan el tráfico', la denuncia de UNICEF planteó que cada año un millón 200 mil menores son sacados de sus hogares -incluso muchos son vendidos por sus padres ante la imposibilidad de mantenerlos- para engrosar una industria perversa, dijo, de ocho mil millones de dólares cada 365 días. ”Se trata de una crisis global, generada por la pobreza”, afirmó el documento, basado en investigaciones de especialistas.

Para esa institución de la ONU, se trata de un fenómeno mundial en crecimiento, que amenaza la subsistencia, el desarrollo, los derechos a la educación y la salud de millares de chicos y los priva de la posibilidad de vivir en un lugar libre de explotación y abusos.

Tal situación va de la mano de otro flagelo: la pobreza en que subsisten más de mil millones de seres humanos, en especial en las naciones del llamado Tercer Mundo. David Bull, director ejecutivo de UNICEF en el Reino Unido, precisó que en algunos casos, todo empieza con el secuestro de chicos.

Entre junio de 2003 y junio de 2004, nueve mil infantes ugandeses, congoleses y sudaneses fueron raptados y llevados al sur de Sudán para convertirse en soldados, trabajadores y esclavos sexuales.

El tráfico puede ser interno: de zonas rurales a urbanas o internacionales, de países pobres a ricos. Por ejemplo, entre ocho mil y 10 mil menores ingresan a Gran Bretaña cada año desde Europa Oriental, África, Asia y América Latina.

Pero hay otras causas, además de la pobreza, para facilitar ese delito. Ellas son las familias disfuncionales, falta de educación, ciertas actitudes culturales, discriminación, conflictos políticos, crisis económicas y leyes nacionales deficientes.

Tres son los instrumentos legales internacionales para lidiar con el problema: la Convención de los Derechos del Niño de la ONU de 1989, la Convención Número 182 de la Organización Internacional del Trabajo sobre las 'Peores formas de trabajo infantil', de 1999, y el Protocolo de la ONU para 'Prevenir, suprimir y castigar el tráfico de personas', especialmente mujeres y niños, adoptado en diciembre de 2000.

Pero los expertos coinciden en que los textos oficiales no bastan para cambiar la situación. Las naciones, dicen, deben contar con legislaciones específicas contra el tráfico de personas.

Sin embargo, hay naciones, como el Reino Unido, donde se debate una ley que solo condenará el tráfico de niños cuando su fin sea la explotación sexual, pero deja impune las otras formas de utilización delictiva de menores y mujeres.

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