Blogia
Lazos Rotos

Carta abierta a la señora Rita Barberá.

Foros ciudadanos / Foro por la memoria del País Valenciano.- Antonio Arnau. "Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada..." (Miguel Hernández).

Señora Rita Barbera, alcaldesa de Valencia.

Vana ilusión por nuestra parte, pretender que quién no respeta los derechos de los vivos, tenga miramiento con los muertos,... sobre todo con los que no reconoce como suyos, con las victimas de la España negra que tan bien sabe recrear este gobierno municipal, sin duda gente de orden que no teme alzamientos.

Hagamos algo de historia, reciente no tema. Este es el 75 aniversario de la esperanza, el de un nuevo orden democrático que sacudió lo más hondo de un pueblo, que quiso creer que salir del atraso, el analbafetismo, la opresión y la miseria, era posible; el de una nueva libertad con la que el pueblo alborozado, pretendió desprenderse de un negro habito raído y secular que les oprimía e impedía crecer,... tomar el cielo por asalto.

Con este motivo, quisimos homenajear a los nuestros, a los caídos por la Libertad y la Justicia. Esta modesta asociación, el Fòrum per la Memòria del País Valenciá, que tiene como fin preservar la Memoria, pretendió hacer un homenaje, demasiados años pendiente, a las víctimas de la represión y la involución armada, que se asentó en abril del 39 sobre esta Valencia capital Republicana, en la que fuera último refugió de los que huían del fascismo, que ya se había apoderado del resto de España y, empezaba a intentarlo con Europa. Para muchos y muchas fue su “última residencia en la tierra”.

En un principio, de cara al homenaje a las victimas anónimas enterradas en la Fosa Común del Cementerio Civil, aquel 5 de marzo en que fuimos a llevarles flores, además de nuestro testimonio de que "no murieron en vano, porque nosotras estamos aquí y somos el futuro de su memoria" (parafraseando a Almudena Grandes), aquel domingo, también quisimos poner una modesta placa conmemorativa sobre la pequeña parcela de hierba que cubre tan grandes crímenes, ...no pudo ser. El gobierno de este Ayuntamiento, ¿su ayuntamiento señora alcaldesa?, no lo permitió; una lápida provisional de cartulina, que sería retirada al día siguiente por los servicios municipales, recogía las palabras que testimoniaban la memoria de los pocos cientos de personas que allí acudimos con flores y corazón generoso.

Allí, ante la tierra que nutrieron nuestros muertos, los de esta ciudad que fue su último refugio, su capital republicana hace ya setenta años, nos comprometimos a trabajar para que en ese espacio, testimonio y patrimonio también de la historia de esta ciudad, que es gestionado (mal) por el PP, pero que nos pertenece a todos y todas como patrimonio público, también a nosotras, también a ellos; allí nos dijimos que en ese lugar habría un día un Memorial digno, que nos recordase a quienes murieron injustamente por querer modernizar este país a base de cultura, democracia y justicia social. No podíamos devolverles más que sus nombres, todos los nombres, terminar con el olvido que es una cruel segunda muerte. Cumplir con nuestro Derecho a saber, como usted, señora, debe cumplir con su obligación institucional de Recordar.

Aún estamos en esa batalla, en la guerra contra la injusticia y por los derechos, solo que con mejores reglas esperamos. Eso es el sistema democrático, el que “lleva al extremo la resolución de contar con el prójimo”, como decía Ortega, aquel en que la convivencia entre diferentes no se hace de los unos sobre los otros; aquel en el que el conflicto -de intereses o de opinión- se reconozca y no se oculte, que se exprese y dirima transparentemente frente a la opinión publica, según las reglas de la democracia que, para ser avanzada, no es el absolutismo de la mayoría, sino el respeto y la inclusión de la minoría, en su proporción, en su modesto derecho a existir y expresarse en una comunidad social y política de la que son parte no pequeña.

A esa democrática “suprema generosidad” orteguiana apelamos, la que en democracia se da con el que nos es distante y ajeno, con quienes no son “de los nuestros”, con aquellos i aquellas a los que nada nos une sino la compartición orgullosa de ciudadanía, la respetuosa generosidad que debe tener la mayoría con la inmensa minoría, permitiendo la supervivencia de la convivencia incluso con el enemigo.

Por ella le pedimos que paralice las obras y preserve el espacio, no tienen más que esa tierra que nutrieron con sus cuerpos, es la última parcela sin construir sobre la que rendirles tributo de memoria, sobre la que nombrarles. No construya también sobre esta, la 7ª derecha, como se hizo con las otras, la 8ª, la 10ª, la 5ª izquierda. Consérvela, permita que podamos estudiar e investigar, rescatar del olvido a quienes lucharon y, sobre todo, sufrieron y murieron por un futuro mejor. ¿No es lo que queremos todos y todas?. No profanemos su memoria, reparemos su olvido que ya es hora; saque la documentación de las exhumaciones efectuadas, investiguemos la pequeña parcela de la 5ª derecha donde aún reposan sus restos, trabajemos en definitiva por recuperar nuestra memoria y honrarla, que es también base de nuestra identidad y que nos dignifica cuando se reconoce en la dignidad de las víctimas. Demos nombres, todos los nombres, para transformar el olvido en memoria viva de nuestra ciudad

Tal vez, señora alcaldesa, usted no los considere sus muertos, pobres vencidos arrojados a una fosa común, pero nosotros y nosotras sí. Somos parte de esta ciudad y, por ello, reclamamos nuestro derecho a que, en el setenta aniversario de la capitalidad republicana de Valencia, haya un espacio digno en el Cementerio General de Valencia, que sea testimonio para la memoria del premeditado exterminio que supuso la victoria de las armas sobre la razón, un Memorial donde honrar nuestros muertos. Sean o no los suyos, señora.

Esa es nuestra palabra,... ¿qué le va usted a hacer, señora?

Salud y Memoria

Antonio Arnau

0 comentarios