Blogia
Lazos Rotos

La masacre en la escuela rusa entra en unas dimensiones del horror difícilmente soportables.

La masacre en la escuela rusa entra en unas dimensiones del horror difícilmente soportables. La masacre en la escuela rusa entra en unas dimensiones del horror difícilmente soportables. Lejos de caer en el chantaje maniqueísta, este sí es el momento de hacer preguntas al gobierno ruso: de la barbarie brutal de los terroristas todos estamos convencidos.

¿Qué viene pasando en Chechenia en las últimas décadas? ¿Es la política de tierra quemada y el todo vale adecuada para la resolución del conflicto? ¿Por qué la comunidad internacional permite al gobierno ruso la mentira y la manipulación descarada de la información? La política del miedo le da resultado a Putin: aterrorizar a la población es el paso previo al uso de la fuerza y la demostración de poder; un hombre fuerte se necesita, y actuaciones como la del teatro Dubrovka o, todavía está por ver, la de la escuela de Beslán lejos de suponer un problema para el presidente refuerzan su imágen. En Masacre en Beslán David Iwasaki introduce una serie de fragmentos periodísticos sobre el desastre. Interesante también Chechenia o dos más son cuatro, de Agustin Bethencourt.

A sangre y fuego abierto se resolvió el problema del colegio secuestrado en Chechenia. Quedó claro que no había disposición ni posibilidad alguna de ceder al sistema de chantaje ante la presión de que los rehenes fuesen fundamentalmente del tramo infantil. Y que las fuerzas de seguridad tienen el dedo flojo también. Resulta hasta insultante descubrir que lo que realmente pudo haber provocado la entrada de las fuerzas de seguridad rusas en el colegio de Beslan fue accidental. "Los terroristas habían colgado varias bombas del techo con cinta adhesiva. Una de ellas se desprendió, la bomba cayó y detonó"; el resultado ya lo conocemos: Matanza en una escuela.

Estupor generalizado, que da para reflexionar y debatir sobre cuáles han de ser las prioridades de actuación de los gobiernos ante situaciones similares. ¿Negociar con los secuestradores o hacerles saber que la intransigencia la chantaje será lo que predomine?. Luis Ignacio Parada se posiciona ante esta disyuntiva: cuando la vida de los rehenes no vale nada. Que ningún gobierno se atreva a manifestar esto públicamente es algo muy lógico, porque de ser así, ¿por qué la ciudadanía habría de cumplir con sus supuestas obligaciones fiscales o económicas para financiar un plan de seguridad nacional que no tendrá en cuenta la seguridad y protección de sus civiles?.

Fuente: Libro de notas

2 comentarios

José Luis Madero -

Echarle la culpa al gobierno ruso de la masacre terrorista es como echarle la culpa a una mijer porque ha sido violada. Unos dicen que el gobierno habrá hecho algo para provocar a los terroristas y otros dicen que la mujer provocó al violador con su minifalda.

khandika -

El hombre, lobo del hombre.
Ya lo decía Camus, el aburdo a la vuelta de la esquina.