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Lazos Rotos

La degradación de la política en Canarias.

Es un lugar común decir que la política en Canarias, los políticos canarios, se alejan cada vez de los comportamientos propios de un estado de derecho y de una sociedad democrática. La Política no se entiende por estas islas como la actividad de los que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos de acuerdo con una doctrina y un programa presentados a los lectores.

El arte de la política se ha degradado al de simple profesión, aunque eso sí, muy rentable social y económicamente. Buena prueba de ello es que muchos políticos, cuya única actividad remunerada ha sido el desempeño de cargos públicos, poseen patrimonios que exceden en mucho a la suma de los sustanciosos sueldos y dietas recibidos del erario público en sus dilatadas vidas profesionales.

Los partidos que sostienen al actual gobierno no dejan dudas al respecto, caso como el los casinos de juego, Tindaya, la segunda pista del aeropuerto del Sur, las marinas... son muestras fehacientes de sus maneras de hacer y entender la política. Con ser esta una situación grave, sería menos preocupante si la oposición se diferenciara por una actuación basada en la ética y la coherencia con unos principios ideológicos enmarcados en la normas propias de un estado de derecho. Pero, desgraciadamente, no es el caso. En los últimos años los hechos han dejado claro que la gestión del principal partido de la oposición se diferencia bien poco de la que practican el PP y CC.

Personajes como el presidente del cabildo gomero, Casimiro Curbelo, es en perfecto ejemplo de político cacique, basa su éxito electoral en una política clientelar, mientras que los problemas básicos de la Isla continúan sin resolverse y las basuras se siguen tirando en vertederos al aire libre. Los socialistas del cabildo de Tenerife sólo hacen oposición de los asuntos que crean que les puede atraer más votos y callan en los que suponen una incidencia electoral negativa. Y, cuando el silencio es imposible, encienden la velas por los dos lados y están a favor y en contra del puerto de Granadilla, del tren, del tranvía....

Para que no les quepa duda a los ciudadanos, los alcaldes del sur de Tenerife han convocado a los medios de comunicación y dejaron bien claro que el estado de derecho les importa un pimiento, que los intereses que defienden en su municipio son los de los inversores y que eso del desarrollo sostenible solo está para adornar los programas electorales y los mítines.

Afirma el portavoz de estos alcaldes (cuyos municipios son ejemplos vivos de modelos del desarrollo insostenible) que se vieron “forzados” a dar su consentimiento a la ley porque “la presión” fue tal, que parecía que si estabas en contra de la de Diretrices significaba que no querías esta tierra, ni proteger el "territorio" y, cómo había elecciones a la vista, prefirieron callar y aprobarla. Es decir, optaron por engañar a los electores. Está claro que conservar el cargo es lo más importante para estos alcaldes socialistas.

Demuestran que les falta ética democrática y les sobran los principios. Por si fueran poco, llegan a decir que la “presión política” (¡) hizo que aprobara la ley en el Parlamento de Canarias. Es increíble, estos alcaldes no se han enterado que un parlamento está precisamente para tratar de resolver los problemas políticos y eso, en un estado de derecho se hace con las leyes aprobadas por el poder legislativo. O, acaso, ¿los parlamentarios socialistas no son libres en el ejercicio de su cargo y tienen que guiarse por las encuestas y las “presiones”? Estos alcaldes han dejado clara la respuesta: los principios y programas con el que se presentaron a las elecciones son engaña-ciudadanos , ellos actúan en función de las encuestas de opinión y de las “presiones”.

Dicen que mostraron reparos desde el principio y, para demostrarlo, revelan que alertaron a los inversores y filtraron a la prensa documentos internos de trabajo del gobierno. Algo que obligó al poder ejecutivo canario a elaborar un decreto con la finalidad de parar la avalancha de autorizaciones que estaban dispuestas a dar estos municipios. Algunos, como lo ayuntamientos socialistas de Tías o Adeje, aprobaron varios proyectos antes de la entrada en vigor del Decreto. Por supuesto, lo hicieron sin contar con la más mínima planificación ni con las infraestructuras necesarias. Y, para colmo, el alcalde de Guía se atreve a decir que ha previsto un desarrollo “modélico” para su municipio. Ahora ya se entiende para quién es modélico: para los inversores, no para los ciudadanos que creemos en la democracia y en un desarrollo económico compatible con la conservación de nuestro principal patrimonio y base de nuestra oferta turística: la naturaleza.

Estas declaraciones han convertido la moratoria turística en el perfecto ejemplo de la degradación en la que está sumida la política canaria. Si había dudas, Pedro Martín, en nombre de los alcaldes socialistas del Sur, nos lo ha aclarado.

Fuente: Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza :: ATAN
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