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Lazos Rotos

Guía de Isora y Santiago del Teide, ambos municipios celebran hoy procesiones por el 95 aniversario de la erupción del Chinyero.

Los municipios de Guía de Isora y Santiago del Teide no han olvidado la erupción del volcán Chinyero el 18 de noviembre de 1909 y cada año sus vecinos celebran procesiones para agradecer que la lava se paró antes de llegar a los pueblos. La erupción del volcán Chinyero se produjo el 18 de noviembre de 1909 y duró unos 10 días.

hacen en Guía de Isora con las procesiones de anoche y de hoy con la Virgen de la Luz, que se sacó a la puerta de la iglesia durante la erupción para que protegiera al pueblo. La gente ofreció joyas a la Virgen y desde entonces la imagen sale en procesión todos los años luciendo los objetos de valor que los vecinos de 1909 entregaron para pedir por sus casas y sus vidas.

La concejal de Cultura, Fiestas y Educación de Guía de Isora, María Ramona Dorta Brito, explicó que la fiesta del volcán se celebra desde 1910, un año después de la erupción. Se trata de una celebración de promesa en la que el sábado por la noche la Cofradía de la Virgen de la Luz saca la imagen por las calles del casco urbano, alumbradas solamente por faroles y velas, pues la iluminación moderna se apaga. Hoy a las 11.30 de la mañana tendrá lugar otra misa con procesión.

En Santiago del Teide se celebrará la tradicional misa de conmemoración a partir de las 12.00 horas y después se representará la erupción volcánica con fuegos artificiales, a los que seguirán una parranda canaria y una paellada gigante para todos los asistentes.

La erupción comenzó pasadas las 14.00 horas de aquel 18 de noviembre de 1909. "En ese momento en el mismo morro del Chinyero reventó el volcán... dio un gran berrido y los escobones saltaron al aire, subiendo a una altura como tres pinos grandes, dando vueltas revueltos con el humo y la tierra, negra y colorada, y también salían piedras grandes, pero no se veía fuego, y todo al llegar arriba se distendía, y empezaron a caernos unas arenillas calientes que no se aguantaban en la mano. Ya no vimos más porque todos echamos a correr". Es una parte del relato del agricultor José Hernández Lorenzo, que se encontraba a unos 100 metros del lugar, y que recogió el científico de la Universidad de Madrid, Lucas Fernández Navarro, poco después de la erupción, según consta en la revista histórico cultural Chinyero de la Villa de Santiago del Teide elaborada por el colectivo Arguayo.

Según las descripciones que se conservan, los temblores de tierra se percibieron desde mucho antes de la erupción y persistieron después de ésta aunque con menor intensidad y frecuencia. El primero de ellos, explica la mencionada revista, se produjo en el municipio de Icod de los Vinos el 8 de julio de 1908, 16 meses antes de la erupción, y los movimientos de tierra se repitieron en varias ocasiones en la zona de Icod de los Vinos y Guía de Isora.

La erupción duró unos 10 días y las partículas más ligeras llegaron hasta La Orotava. Durante varios días los vecinos del Valle se fueron a la costa y a otros lugares dejando puertas abiertas y animales sueltos. La tradición popular cuenta que ante la desesperación de los vecinos del Valle de Santiago y ante el temor de que el volcán arrasara con el pueblo se llenaron de fe y valor y sacaron en procesión la imagen del Santísimo Cristo Crucificado, El Señor del Valle, se pusieron ante el brazo de lava que avanzaba sobre Los Baldíos, que siguió unos 20 metros más hasta detenerse totalmente, según contó Jesús Curbelo al colectivo Arguayo en julio de 1983.

Se conservan telegramas de los alcaldes de Garachico, Icod de los Vinos y Los Silos pidiendo auxilio al gobernador para la población de la zona, aunque finalmente la erupción no fue de gran magnitud a pesar de la impresión y el pánico que causó a los vecinos. Una de las anécdotas que se cuentan dice que hasta el marqués intentó vender todos sus terrenos en el Valle de Arriba, pero nadie se los compró.

El día 22 había cinco bocas volcánicas y se sucedían con frecuencia fuertes explosiones que eran visibles desde La Gomera y Gran Canaria.

El brazo de lava más lejano llegó a la zona de Las Manchas y el día 27 de noviembre de 1909 se paró prácticamente el avance de todos los ríos de tierra fundida. Después quedaron algunas fumarolas y todo fue volviendo a la normalidad.

Los vecinos de esta zona de la Isla han sentido un siglo después temblores de tierra como antaño y miran y recuerdan al volcán cada año con sus procesiones, pues hay que convivir con las entrañas de la tierra, madre del origen y la existencia de las Islas Canarias.

Fuente: Diario de Avisos

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