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Lazos Rotos

La percepción de la corrupción institucionalizada en Canarias.

Vivimos tiempos difíciles, de cambios, de incertidumbre, de individualismos extremos, de cruel competencia, de insolidaridad, xenofobia, inhumanidad, guerras. Canarias es un reflejo de esta realidad insolidaria. Los que gobiernan no piensan en la sociedad, nuestros representantes no escuchan a los ciudadanos, y sus actuaciones siempre están alejadas de sus necesidades, sólo velan por sus intereses particulares, aprovechándose de lo eufemísticamente han denominado representación popular.

Se defienden recordando con reiteración que han sido elegidos en las urnas democráticamente, pero olvidan que el hecho de haber sido elegidos no les da patente de corzo para delinquir y traicionar a los electores. La corrupción es un hecho generalizado entre las "élites" canarias, sobre todo en lo que concierne al anquilosado engranaje del poder político.

La percepción, por parte de la sociedad, de la existencia generalizada de corrupción en la vida política hace que algunos sectores sociales terminen convenciéndose de que la política es un engaño, un fraude, de que los políticos son todos delincuentes intentando engendrar un sentimiento de derrota, sentimiento este que es peor que la derrota misma, porque nos lleva a creer que la sociedad no se puede cambiar, que es imposible, lo que avoca a los canarios a no participar, a no opinar, a no exigir, en definitiva, a no luchar por una sociedad más solidaria.

Política no es sinónimo de políticos, la política la hace cada individuo con su proceder, los consecuentes y conscientes con la defensa de una sociedad más justa e igualitaria, con sus propuestas para el cambio, con su organización junto a todos los que defienden las mismas ideas. Sin organización, sin la suma de múltiples voces la lucha estará condenada al fracaso.

En nuestras islas también hay muchos políticos -locales, insulares, autonómicos- , que siguen pensando que ”regalándote” una entrada con descuento, una bolsa de cemento, un puesto de trabajo o un ramo de rosas en primavera, te van a comprar, de esos que con tu voto negocia beneficios personales y cuotas de poder.

Quienes subscribimos este artículo, apostamos por el debate de ideas, de proyectos, y no por utilizar la difamación, el insulto –como ha hecho, por ejemplo, El Día difamando a ATAN por manifestarse democraticamente en contra del macro puerto de Granadilla o Suárez Trenor por llamar terroristas sociales a los ecologistas- porque no necesitamos hacerlo.

La discusión debe centrarse en qué tipo de Canarias queremos. Y queremos una Canarias abierta, solidaria, que respete el medio ambiente, sin complejos, sin opciones excluyentes, con luz y taquígrafos, que sea solidaria con la sociedad que la conforma, con ciudadanos conscientes de su decisivo papel en la defensa de los intereses de la mayoría de hombres y mujeres de nuestra tierra. Por eso, en lugar de perder el futuro sentados en disquisiciones metafísicas en una mesa, en un despacho de un partido cualquiera, deberíamos unir esfuerzos. Otra Canarias es posible, de nosotros depende.

Fuente: Prensa Alternativa (Icod de los Vinos) :: Artículo de opinión.

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