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Lazos Rotos

El Gran Plan.

La cotización del azúcar se vino abajo repentinamente, con el derrumbe de la economía cubana, tras lo cual sobrevino un "crack" bancario que arruinó a miles de propietarios y condujo a muchos bancos nacionales a la quiebra. En Canarias el fenómeno tuvo efectos dramáticos, con el retorno de muchos emigrantes. Existe la posibilidad, nada remota, de que ocurra algo similar con la economía basada en el ladrillo, por lo que los dirigentes de la clase empresarial que gira alrededor de éste necesitan una alternativa que garantice su prosperidad futura y ahí entra el negocio de las infraestructuras y la especulación urbanística consiguiente. Sólo la élite será llamada a este banquete, por lo que se producirá una selección natural a gran escala.

Desde su particular punto de vista, el desarrollo de Tenerife gira en torno a tres obras vertebradoras, dos de ellas fundamentales para nuestro supuesto carácter tricontinental, concepto creado por nuestros cerebros políticos. La trinidad está formada por el cierre del anillo insular, el puerto de Granadilla y la segunda pista del aeropuerto Reina Sofía. Hemos oído repetir esta combinación hasta el hartazgo, alterando sólo el orden de prioridades: en los editoriales de 'El Día', las declaraciones de los responsables de la Cámara de Comercio, el Círculo de Empresarios, Fepeco... y sus ventrílocuos de los gobiernos insular y regional. No obstante, el empeño ha tenido una acogida más bien fría por parte del Gobierno central y una cierta indiferencia en lo que se refiere a las autoridades europeas.

Visto el fracaso del plan inicial, después de algunas declaraciones de desconcierto, a las que sucedieron otras de desilusión y por último las de despecho de amante no correspondido, se puso en marcha el Gabinete de Estudios de ATI, perdón CC, integrado en buena medida por asesores peninsulares, que no salen en las fotos ni aparecen jamás en los periódicos. Como resultado de sus trabajos se diseñó, en un alarde de estrategia ajedrecística, el "Gran Plan", absolutamente desconocido para sus usuarios potenciales inmediatos, es decir, todos nosotros. La escenificación comenzó con la invitación a las islas, rodeado de un halo de misterio, del comisario europeo de Transportes, Jacques Barrot, a quien le fue presentado. En medio, se creó cierta expectación en la opinión pública, siguiendo un modelo de "marketing" perfectamente cronometrado. ¿Habrá sido contratada también alguna agencia que trabaja habitualmente para una cadena de televisión-basura? Inmediatamente después, recibimos el Plan de Infraestructura. Agotado el modelo basado en el liberalismo para los demás y proteccionismo para los nuestros, nuestro presidente se ha reciclado al keynesianismo por exigencias del guión, aunque eso sí, con el dinero de los otros. Las cantidades son lo de menos: el presupuesto de 6.800 millones de euros es "indicativo"; en realidad no llegaría a cubrir ni siquiera el "lucro cesante" de la aristocracia de ladrillo durante diez años, por no hablar de los gastos fijos para engrase de la maquinaria...; el plazo de ejecución es también secundario, podría haber citado el año 2030 o 2050, incluso llevarnos al tiempo de "Blade Runner".

Hay una reflexión obvia que nos viene a la cabeza de manera inevitable, y es si los estrategas no habrán llevado al terreno económico lo que ya conocían los generales antiguos en el militar: las maniobras de distracción. Así, probablemente han camuflado en un estupendo Plan de Infraestructuras, los auténticos objetivos, que en Tenerife coinciden absolutamente con la trinidad planteada por el empresariado. Al fin y al cabo, la escalada propagandística ha sido de tal calibre, y se han dicho tantas tonterías, que lo razonable es crear una de dimensiones colosales que las contenga a todas.

¿Y el PSOE? El catedrático de Economía Federico Aguilera Klink nos daba alguna pista en este medio hace unos días. No se observan diferencias de fondo entre su postura y la de CC. Quizás ello sea debido a que el mundo del ladrillo ha contaminado tanto la vida democrática en Canarias que construcción y política viajan de la mano formando un binomio obsceno, como concupiscencia y gula. ¿Será el puerto del que se habló hace tiempo, previsto en Guía de Isora y muy próximo al campo de golf en el que jugó Clinton, incluido de forma inesperada en el paquete, "Puerto Polanco", supongo, un gesto que pretenda allanar en Madrid el camino
a la "conjura del ladrillo"?

Antonio Valcárcel Carmona - Artículo de opinión - Colaboraciòn

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