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Lazos Rotos

La convivencia en los Centros educativos de Canarias.

Pretender decir algo nuevo sobre este tema es difícil, pues se ha escrito mucho sobre el mismo y continuamente se siguen buscando soluciones, pero mientras tanto, cada vez en el camino se quedan más docentes que se han quemado por no poder controlar al grupo clase para enseñar su materia, área, asignatura, módulo.

Realmente algo pasa en el aula y parece que las medidas no llegan a quienes realmente las necesitan. Es cierto que la sociedad ha cambiado y por ende la Enseñanza debe responder a los nuevos retos. El alumnado y las familias de hoy no responden a los patrones de hace quince o veinte años atrás.

La diversidad cultural y familiar está generalizada en estos momentos, por tanto hay estrategias que han quedado desfasadas y ya no sirven para atender al alumnado y tener una interacción adecuada con toda la Comunidad Educativa.

El Profesorado grita en silencio, hablan las numerosas bajas por depresión que cada año se van extendiendo como si de una epidemia se tratara, ¿se hace un análisis de las mismas por parte de los responsables?, ¿Se toman medidas que palien estas bajas o sólo se critican y ni tan siquiera se cubren?

Muchas son las variables que desencadenan los conflictos en los Centros: la procedencia del alumnado, sus edades, sus necesidades educativas, la metodología de enseñanza, la democratización del centro y de las aulas, el consenso en las normas de convivencia y que éstas sean educativas, la formación del Profesorado, el reconocimiento social del Profesorado, las medidas de atención a la diversidad, las condiciones laborales de los docentes, el respaldo de las leyes, el reconocimiento de enfermedades laborales y el tratamiento de las mismas.

Antes de tomar medidas de tipo legal-administrativo conviene agotar las medidas educativas, para ello hace falta que el profesorado tenga la formación necesaria en estrategias de afrontamiento que le ayuden a establecer dicha interacción de forma adecuada.

Está comprobado que la democratización de los centros y del aula, el trabajo colaborativo, el diálogo, las habilidades de comunicación, el consenso de las normas, la expresión de sentimientos, el trabajo en valores, la atención personalizada, las metodologías activas y la responsabilidad de tareas, hacen que el clima en las aulas y en el centro sea más favorable a una convivencia agradable para todos y favorece el aprendizaje. Sin embargo, cada vez vemos como esto no se favorece demasiado en esta sociedad, y se valora más la individualidad, el quemar al profesorado sin darle recursos, van en camino contrario a lo que parece ser una mejor respuesta educativa para una convivencia que genere bienestar en todos.

No queremos pasar a las propuestas sin tocar la atención a la diversidad y la mezquindad en los recursos, tan necesarios, para que haya una verdadera integración en los centros donde el alumnado requiere respuestas diferentes. Primero nos tropezamos con el contrasentido de que son medidas extraordinarias y segundo estos recursos, se dan o no, según criterios de la comisión de expertos. No se reducen ratios al integrar al alumnado de necesidades educativas especiales (n.e.e.) en Primaria, se niegan recursos hasta que los padres montan en cólera, no se le hace caso a los profesionales expertos en la materia, y evidentemente no se dispone de un recurso que este disponible en el centro para la atención individualizada del alumnado que lo requiera. Aquí suele ser el criterio economicista el que prima, hay que ajustarse a los presupuestos, si pero los presupuestos en educación deben cubrir todas las necesidades.

Las condiciones laborales del profesorado es otra cuestión que queremos abordar. Los cambios en las leyes no van acompañados de una formación de todo el profesorado que lo prepare para los nuevos retos. Los bandazos de las leyes, el centrar el debate en lo que los poderes fácticos quieren y no en lo que está pasando en los centros escuchando más a quienes están a pie de obra es otra fuente de conflicto que unida a las diferencias salariales, a la jerarquización y a los privilegios hacen que cada vez el objetivo esté más lejos de alcanzarse e invite a muchos a tirar la toalla.

En cuanto a los padres, en la medida que colaboren con el profesorado, todo va sobre ruedas, pero también los hay que van en contra incluso de las medidas educativas que necesitan sus hijos, en este sentido las Administraciones deben ser menos timoratas y colaborar con los docentes y los servicios de apoyo en defender los derechos del menor, a recibir una educación adecuada, también en lo que se refiere a la conducta. El no hacerlo estanca el conflicto y no lo resuelve, y en última instancia perjudica al menor. A los menores les viene muy bien tener referentes y limites, al darles alas al declararlos intocables, no les beneficia en absoluto.

Conviene tener en cuenta como aprendemos las conductas: por imitación, por modelado, por moldeamiento… no podemos aprender lo que no nos han enseñado. Si el alumno ha aprendido a insultar y a pegar, probablemente es lo que hará cuando esté en una situación propicia, si además se trata de un adolescente con una educación sin normas, ni valores, con desfase curricular y sin motivación por el estudio, el conflicto está garantizado. Los modelos educativos son los padres y los profesores y si son destruidos pierden poder educativo.

Enseñantes Asamblearios de Canarias (EA-Canarias) propone:

  • Que se abra un debate en los centros sobre esta cuestión.

  • Que se de formación a todo el profesorado.

  • Que se aporten los recursos necesarios para atender a la diversidad y se dote con más plantillas a los centros educativos.

  • Que se financie la educación para responder de una manera eficaz a los retos que tiene la educación en la sociedad actual.

  • Marí Carmen Conde Lorenzo - Artículo de opinión - Colaboración.

    Fuente: Leer el artículo en su fuente original - Prensa Alternativa (Icod de los Vinos)

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