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Lazos Rotos

¿Qué le pasa al clima?

Prensa digital / La Opinión.- El cambio climático trajo a Canarias desde 2002 una ´gota fría´, una ola de calor, nevadas inéditas y la tormenta ´Delta´

Nieve donde nunca había nevado. Una tromba en Santa Cruz que no recordaban ni los más ancianos. Los peores vientos y calores de la historia... La radicalización del clima ya se nota en Canarias, y de forma rotunda. Ahí están los cuatro fenómenos inhabituales y extremos de los últimos cuatro años: una gota fría, una ola de calor, otra de frío y nieve y la tormenta del lunes.

Los cuatro fenómenos climáticos inusuales que han afectado a Canarias desde 2002 parecen dejar claro que el cambio climático provocado por la actividad humana se está dejando sentir, y con virulencia, en el Archipiélago. Ni los más viejos recordaban una tormenta con los vientos que soplaron el lunes -llegaron a superar los 140 kilómetros por hora en Santa Cruz y La Laguna, los más fuertes que se han registrado en Canarias-, como tampoco habían vivido unas inundaciones como las del 31 de marzo de 2002, o habían visto una ola de calor tan fuerte como la del verano de 2004, ni imaginaban que podía llegar a nevar en Granadilla de Abona (Tenerife) o en las cumbres de El Hierro, como aconteció el pasado mes de febrero.

Víctor Quintero, director del Centro Meteorológico de Canarias Occidental, opina que es obvio que "el clima se está radicalizando poco a poco", pero, como otros expertos, no se atreve a valorar en qué tanto por ciento influye la actividad humana. "El fenómeno que está padeciendo Canarias no es habitual pues la temporada de huracanes había acabado", aseguró ayer sobre la tormenta Delta.

Estos últimos fenómenos extraños que han cogido por sorpresa a los isleños se han saldado con numerosos desperfectos y la muerte de 26 personas: 6 durante las riadas del 31-M, 13 en la ola de calor y 7 a causa del último de ellos, los fuertes vientos asociados a la cola de la tormenta tropical del pasado lunes.

La gota fría de marzo de 2002 arrojó sobre el municipio capitalino tinerfeño nada menos que dos millones de metros cúbicos de agua en sólo dos horas. No existían antecedentes en las Islas de una tromba de esta intensidad desde que se estudian las condiciones climáticas. Se debió a una combinación de fenómenos adversos: una borrasca, una bolsa de aire frío en capas altas y una corriente cálida en superficie.

Una combinación también estuvo detrás de la mayor ola de calor de Canarias, la producida entre los días 24 y 29 de julio de 2004: un fuerte anticiclón, vientos muy cálidos del este procedentes del norte de África y la calima del vecino desierto del Sahara. Los resultados fueron temperaturas altas récord que llegaron a alcanzar los 42,9 grados en Lanzarote y 42,6 en el aeropuerto Tenerife Sur.

Un total de 13 fallecidos -la mayoría de ellos ancianos desamparados-, sofoco extremo, problemas respiratorios, importantes daños en la agricultura y la ganadería... De esta ola de calor se pasó a una fría que el 12 de febrero de este año dejaba atónitos a los vecinos de localidades como Granadilla de Abona, en Tenerife, o de las cumbres de El Hierro. Nadie recordaba haber visto estas zonas bajo el manto de la nieve, sobre todo en la Isla del Meridiano.

Ayer le tocó a una tormenta tropical que llegó debilitada y sólo rozó las Islas, a pesar de lo cual dejó importantes destrozos y a ciudades enteras, como Santa Cruz y La Laguna, sin luz. El cambio climático ya está aquí.

Fuente: La Opinion de Tenerife (30 noviembre 2005)

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