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Lazos Rotos

Décadas de psicosis alimenticias.

Prensa digital / Silvia Filipe.- De Lisboa a Varsovia, todos evitan los estantes de aves en los hipermercados. La escena se vuelve a repetir. Todo porque en la última década Europa ha estado marcada por las crisis de productos alimenticios.

Primero fueron las "vacas locas". Si la enfermedad se propagó en Europa fue porque una partida de piensos de origen animal, (compuestos de esqueletos de animales contaminados) producidas en Gran Bretaña, fueron exportadas en un momento en el que nadie se imaginaba todavía cuán nocivas eran.

La psicosis de las vacas locas. En 1996, el gobierno británico anunció que el "temblor de los carneros" podía transmitirse al Hombre. Creutzfeld-Jakob era el nombre de la enfermedad, llamada también encefalopatía espongiforme bovina (eeb), caracterizada por una degeneración progresiva del cerebro, con alteraciones de comportamiento y disfunciones motoras. La noticia corrió como un reguero de pólvora y tuvo repercusiones inmediatas, engendrando una auténtica psicosis entre los consumidores. La presión política fue tal que la UE no tuvo otra opción que aceptar el embargo sobre la carne bovina británica en 1996, cosa que hasta entonces había rechazado por motivos económicos. La medida era tardía: la epizootia, que estalló en 1985 en Gran Bretaña, logró su punto culminante entre 1990 y 1994. El embargó no se levantó hasta 1999. Francia no lo hizo hasta 2002.

Embargo del buey hormonado. Desde 1988, los europeos le vienen diciendo no al buey americano hormonado, en nombre del sacro-santo "principio de precaución", pues no podemos rechazar del todo que la relación entre las carnes tratadas con hormonas y algunas enfermedades, sobre todo el cáncer, puedan entrañar algún riesgo. Ante la prohibición europea de importar buey tratado con esteroides y otras hormonas de crecimiento, los americanos interpusieron un recurso y tomaron medidas impugnatorias comerciales autorizadas en 1999 por la OMC y aún en vigor.

El escándalo del pollo o chickengate. En 1999 algunos países, entre ellos Bélgica y Francia, se vieron metidos en el asunto de las aves alimentadas con productos industriales contaminados. Los gobiernos tuvieron que plantarle cara al escándalo del pollo belga o del pollo a la dioxina. En este caso, el peligro fueron las "grasas animales" que forman parte de la fabricación del pienso para el ganado, contaminadas por una importante cantidad de aceite con alto contenido en dioxinas, una sustancia tóxica. Aves, cerdos, mantequilla, huevos y leche tuvieron que ser retirados de la venta en Bélgica. Se multiplicaron las críticas a la cría industrial e intensiva de pollos a bajo precio. Los escándalos ultra-mediatizados de la Coca cola contaminada y del queso camembert Le Petit contaminado con listeria y en España el caso de la empresa SADA de Lominchar (Toledo) y Pimpollo que el verano pasado causaron en todo el país una intoxicación masiva de salmonelosis por haber distribuido pollos precocinados contaminados con salmonela completan el cuadro de esta paranoia alimentaria de final de siglo.

Fiebre aftosa en la peste porcina. Nuevos rebrotes en 2001: una epizootia llegada desde Asia castigó de nuevo a los criaderos británicos, irlandeses, franceses y neerlandeses. La Comisión Europea tomó medidas drásticas para impedir la propagación del virus, ordenando la muerte de cuatro millones de ejemplares ovinos. Algunos meses más tarde, en 2002, la peste porcina tuvo preocupados a alemanes, franceses y luxemburgueses. Como en el caso de la fiebre aftosa, las preocupaciones fueron esencialmente económicas, pues la enfermedad no presentaba ningún riesgo para el Hombre. Resultado: vigilancia de fronteras, activación de una red de alerta, aislamiento de granjas y destrucción de las aparcerías existentes tras una rigurosa desinfección. Una vez más, "la metódica UE" logró sus objetivos: se puedo contener la crisis.

Indignación por la gripe aviar. Hoy, nueva oleada de pánico en los supermercados. Ha llegado la gripe aviar. Desde 2003, el virus ha causado sesenta muertos en el sureste asiático y han sido abatidas millones de aves. El peligro de que vuelva una pandemia está ligado al riesgo de una mutación del virus aviar que al contacto con el de la gripe humana, crea un gen desconocido. Europa contiene el aliento, muchos centros han sido señalados en Rumanía, Bulgaria y Rusia. En Turquía, cuatro personas han muerto en enero a causa de dicho virus. La UE, escarmentada por las crisis precedentes, se esfuerza en tomar medidas preventivas. ¿Durarán?

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