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Lazos Rotos

México: conflicto docente deriva en la rebelión de todo un pueblo.

Latinoamérica | México / Prensa de Frente.- Tras una violenta represión policial bajo órdenes del gobernador Ulises Ruiz Ortiz, lo que en principio era un paro docente en reclamo de aumentos salariales derivó en la creación de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), en la cual convergen más de 70 organizaciones sociales, comunidades indígenas, grupos ciudadanos y organizaciones políticas de esta ciudad mexicana, con un objetivo central: exigir la destitución del gobernador y "sentar las bases de los gobiernos que nos representen en el futuro".

Grupos de paramilitares y policías dispararon contra la población. Los ciudadanos respondieron levantando barricadas, tomando radiodifusoras y bloqueando carreteras. Dos trabajadores fueron asesinados durante las protestas. Desde el gobierno calificaron la situación como "actos de guerrilla urbana y subversivos". Un conflicto que escala en medio de las acusaciones de fraude electoral.

El 22 de mayo, los maestros nucleados en la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) iniciaron un paro por aumento salarial, mejoras en las condiciones de trabajo y en el sistema educativo del Estado. Al mismo tiempo, comenzaron una permanencia en el Zócalo -plaza central- de la ciudad. El 14 de junio, el gobernador Ruiz Ortiz, perteneciente al Partido Revolucionario Institucional (PRI), ordenó desalojar y la policía ejecutó la orden violentamente por la madrugada, apresando a varios de los manifestantes. Sin embargo, los maestros, con el apoyo de la población, lograron recuperar la plaza central.

El 15 de junio se creó la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) que exige la destitución del gobernador y la desaparición de poderes en el Estado. El 22 de agosto, la policía preventiva y ministerial del Estado, junto con la policía municipal de Oaxaca, atacaron con armas de fuego a maestros y miembros de la APPO que vigilaban la radio AM710 que habían tomado. En el tiroteo fueron asesinados el arquitecto Lorenzo Sanpanblo Cervantes y el mecánico José Jiménez.

En un Estado que tiene uno de los índices más altos de asesinatos con víctimas femeninas -la mayoría impunes-, madres, esposas, hijas, abuelas, trabajadoras, amas de casa, vendedoras, campesinas, estudiantes y niñas, unas dos mil mujeres de la APPO, tomaron varias estaciones de radio y TV estatales.

Son "actos de guerrilla urbana y subversivos", informó Lizbeth Caña, procuradora general de Justicia, mientras que Enrique Jackson, senador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), señaló que es evidente la presencia de grupo armados en Oaxaca. Ninguno hizo referencia a las muertes ni a la brutal represión que denuncian los habitantes de la localidad mexicana. El gobierno derivó a zonas cercanas a los grupos especiales de "disuación" de las fuerzas armadas.

Desde la APPO, en tanto, ratificaron la semana pasada su estado de "alerta máxima" y decretaron "el toque de queda" por las noches. Al menos 40 sacerdotes de la sierra se pronunciaron por la salida del gobernador Ulises Ruiz como una medida para comenzar a solucionar el conflicto en el Estado.

Reproducimos a continuación una declaración de la Asamblea Popular, en el que sostienen que "el pueblo de Oaxaca se une, no sólo para exigir Juicio Político y la Revocación de Mandato del Gobernador, sino para sentar las bases de los gobiernos que nos representen en el futuro":

Declaración del pueblo de Oaxaca.

El pueblo de Oaxaca vive tiempos difíciles. Sin embargo, estos tiempos no son nuevos, desde hace ya varios años hemos observado con preocupación y tristeza la agudización de la violencia política, la permanente violación a los derechos humanos y la ola feminicida en nuestro estado. Ante los innumerables problemas y demandas de justicia del pueblo, la situación se agrava con el silencio, la indiferencia y la acción impune del gobierno; que se convierte en el responsable directo de la ingobernabilidad en el estado.

El pueblo oaxaqueño cobra conciencia, no podemos dejar de escuchar el clamor de su indignación en miles de voces que se volcaron en marchas multitudinarias. El detonador que puso al descubierto el régimen autoritario y la crisis de ingobernabilidad en el estado fueron los hechos recientes del 14 de junio, sucesos en los que se hizo un uso irracional de la fuerza pública. No queremos seguir guardando silencio, queremos soluciones para los problemas de Oaxaca.

Nos rebelamos en contra del gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, porque ya no queremos un gobierno que mane los recursos del pueblo en beneficio de un sector privilegiado de la sociedad. Ya no queremos instituciones que no cumplan con su cometido y que son empleadas para callar la voz del pueblo, en beneficio de partidos políticos. No queremos más discursos con palabras vacías, respaldados en el cinismo y la mentira. Nuestras palabras se apoyan en la memoria histórica de hechos y agravios que se han cometido al amparo del poder y que permanecen impunes.

Hagamos un recuento:

Desde el 2004 hemos tenido que lamentar asesinatos políticos que siguen sin ser aclarados. Desde entonces, las violaciones a los derechos humanos han sido constantes; se reprime la libertad de expresión; se compran los sindicatos y se impide su vida independiente; al interior del estado, se fortalecen los cacicazgos. La justicia se aplica con discrecionalidad y las instituciones encargadas de hacer cumplir las leyes se han convertido en herramientas del poder, con las que se reprimen a líderes y opositores políticos.

Cientos de veces hemos escuchado que el estado de Oaxaca es una de las regiones más ricas del país en diversidad cultural y ambiental. Sin embargo, no existen políticas que reconozcan la interrelación entre pueblos indígenas y recursos naturales para contribuir a su desarrollo. Los programas que se realizan, han deteriorado la producción en el campo, dañan el ambiente y excluyen a la población, que ante este panorama se ve obligada a emigrar; recursos vitales como el agua, se concesionan para beneficio de empresas transnacionales. Las instituciones encargadas de brindar salud a la población no cumplen con sus funciones. Hay rezago en la atención de enfermedades tan graves como el cáncer cérvico-uterino y observamos de forma dramática el incremento de la mortalidad materna. Los hospitales no tienen medicinas suficientes y carecen del equipo mínimo necesario. En el aspecto educativo el estado presenta serias carencias, no sólo en términos presupuestales, sino también en su orientación y contenidos. En cambio, el gobierno se gasta los recursos del pueblo en obras suntuarias e innecesarias, tales como la remodelación del Centro Histórico de la Ciudad, atentando contra el patrimonio cultural de los oaxaqueños.

No hay transparencia ni rendición de cuentas en las acciones de gobierno. Se privilegia la simulación y la manipulación en la asignación de la obra pública para favorecer a empresas de familiares y gentes cercanas al gobernador; incluso, los programas sociales -federales y estatales- son utilizados por el gobierno estatal con propósitos político-partidistas.

El gobierno atenta contra nuestras tradiciones. Comercializa nuestra cultura en una forma burda e insultante para la población e interviene abiertamente en los municipios y comunidades que no se pliegan a sus consignas. Asimismo, entorpece y violenta la vida comunal de los pueblos indígenas, que buscan en sus tradiciones formas de convivencia y que eligen a sus autoridades conforme a sus sistemas normativos. El gobierno desconoce la voluntad popular e impone administradores municipales, con lo que fractura la vida de las comunidades.

Todo lo anterior pone de manifiesto el "estado de excepción de facto" que se vive en nuestro estado. Por eso, el pueblo de Oaxaca se une, no sólo para exigir Juicio Político y la Revocación de Mandato del Gobernador, sino para sentar las bases de los gobiernos que nos representen en el futuro.

Necesitamos y queremos un verdadero gobierno, un gobierno que represente al pueblo de Oaxaca en toda su diversidad: pueblos indígenas, población urbana, campesinos, trabajadores, empresarios, mujeres, hombres, niños, jóvenes y las comunidades lésbico-gay. Un gobierno cuya acción prioritaria sea establecer los puentes de diálogo que den inclusión de todas las voces; que establezca instituciones, leyes y políticas acordes con la diversidad cultural y la autonomía de los pueblos y comunidades de Oaxaca; que respete la libertad de expresión y fomente el derecho a la comunicación en un marco de pluralidad cultural. Un gobierno que genere condiciones de participación para que la sociedad toda construya el desarrollo, la democracia y la gobernabilidad en el estado. Un gobierno incluyente, que trabaje en la búsqueda de soluciones a los problemas políticos, sociales y económicos de Oaxaca y que trabaje en la construcción de instituciones que representen al pueblo, sustentado en la transparencia, en la rendición de cuentas y en el respeto a la voluntad popular. Para avanzar en la construcción de esta nueva forma de gobierno convocamos a la elaboración de un Programa Político Unitario; llamamos a un Nuevo Pacto basado en el diálogo de todos los sectores del pueblo de Oaxaca. Convocamos a construir Nuevas Conducciones Políticas, que respeten los derechos humanos; que respeten la vida de las comunidades y la autonomía de los gobiernos municipales; que se conduzcan con igualdad, equidad y transparencia. En suma, llamamos a restituir el estado de derecho, la democracia y la gobernabilidad con la instauración de una Nueva Constitución para nuestro estado, una que incluya las voces y el sentir del pueblo oaxaqueño.

La "Declaración del Pueblo de Oaxaca" es un documento abierto al sentir y a las demandas de hombres y mujeres: de campesinos, de comunidades y de pueblos indígenas; de empresarios, sindicatos independientes, trabajadores, maestros, estudiantes y profesionistas; de personas con capacidades diferentes; de personas con distintos credos religiosos y libres pensadores; de personas con preferencias sexuales diversas y de todos aquellos que creemos que es posible no solamente soñar con un Oaxaca mejor, sino de comprometernos a trabajar en la construcción de una sociedad más justa, de un gobierno que verdaderamente nos represente y trabaje a nuestro lado y con nosotros para hacer de Oaxaca el lugar que queremos. Una tierra donde vivamos con dignidad y justicia.- Oaxaca de Juárez, Agosto de 2006.

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