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Lazos Rotos

A 30 años del asesinato de Bartolomé García Lorenzo. Un testimonio para rememorar estos hechos.

Manuel de la Rosa Hernández / Artículos de opinión.- Bartolomé García Lorenzo era asesinado hace ahora treinta años en su propia casa, a manos de unos desalmados armados por el Gobierno de turno, sin que se llegara a esclarecer los hechos ni castigar a los culpables. Aún hoy sigue siendo una incógnita esta muerte y otras muchas de la época. Es evidente que elementos del antiguo régimen franquista estaban detrás de estos hechos. El silencio cómplice que se dio desde los partidos de la izquierda institucional contribuyó a la impunidad.

Algunos hechos

En torno al día 21 de septiembre de 1976 era acribillado a balazos el estudiante de Magisterio Bartolomé García Lorenzo. Supuestamente era confundido con “El Rubio”, pero semejante patraña oficial que babosamente repetía la prensa, no se la creyó nadie. Esos hechos marcaron a toda una generación de activistas sociales. Es difícil con el tiempo transcurrido, sin una consulta de las hemerotecas el dar una panorámica de estos hechos y menos aún una precisión de los acontecimientos que se sucedieron en aquellos días.

La realidad es que Bartolomé fue acribillado en la puerta de su casa por las metralletas de unos policías de paisano que por alguna razón lo habían elegido como victima. Las cloacas del Estado se cobraban una vida. Este asesinato, como otros en Canarias y en el conjunto del Estado quedó impune.

Pero además han colocado una losa encima de estos hechos tan pesada como la que se colocara en la tumba de Bartolomé para que no sean conocidos. Eso si que no debemos tolerarlo.

Un testimonio

Por una casualidad me entero pronto del referido hecho lo que me lleva a trasladarme a la barriada de Somosierra desde el primer momento y luego permanecer allí las siguientes horas y días.

Va llegando gente a la plaza de Somosierra en las siguientes horas. En la tarde ya somos muchos llenando la plaza de esta popular barriada santacrucera. Alguien improvisa un discurso sobre lo que había que hacer que mueve a un centenar de los allí presentes a bajar en manifestación hacia el centro de la ciudad. Más tarde con los que se quedaron rezagados y fueron llegando salió una segunda manifestación parece que más numerosa que pretendía sumarse a los que ya habíamos partido un tiempo antes. La información corre como la pólvora. La primera manifestación llega a la Rambla Pulido y allí se encuentra con un cordón policial, lo que nos lleva a sentarnos en el suelo con todas las consecuencias. Nos quedamos sentados porque no podíamos pasar. Luego estuvimos a la espera de aquellos manifestantes que venían en camino, forzando la situación con la sentada, pero de repente empieza a subir la calle un vehículo antidisturbios con un cañón de agua, no visto hasta aquel momento por aquí, que nos hizo reaccionar a los presentes. Una piedra fue a dar contra el cristal parabrisas de aquel artefacto. Todos salimos en desbandada. El objetivo de la policía era el de dispersarnos, antes de que llegara la citada manifestación y se uniera a nosotros, haciéndole más complicada su disolución. Esta actuación de sorpresa rompió nuestra decidida sentada, pero ello provocó que en las siguientes horas se viviera una batalla campal en el centro de la ciudad con improvisadas barricadas incluidas.

Las siguientes horas y días hasta el entierro de Bartolomé en el cementerio de Santa Lastenia transcurrieron con la barriada de Somosierra y García Escámez tomada por los manifestantes. La propia autopista del Norte quedó cortada en esta zona.

El centro de operaciones de las posteriores movilizaciones estaba en la propia barriada de Somosierra. De allí salían las distintas manifestaciones que se dirigían a la ciudad, los piquetes organizados para anunciar la Huelga General auto convocada ese mismo día mediante pintadas en los polígonos industriales y barrios y de allí salió el cortejo fúnebre de decenas de miles de personas hacia el cementerio, muchas casas sirvieron de refugio ante la arremetidas policiales para intentar normalizar la situación en esta barriada.

Repercusión social

La Huelga General y la posterior manifestación que se llevó a cabo el día del sepelio de Bartolomé supusieron en la isla unos hechos sin precedentes.

Es necesario contextualizar esta muerte en el momento histórico en que se produce: inicios de la transición, descolonización del Sáhara, auge de la movilización social,...

El asesinato de Bartolomé tuvo una gran repercusión en la sociedad canaria, tanto por el hecho en si como por la masiva respuesta popular que e se dio en los días posteriores. Los hechos señalados serán un referente para muchas personas y supondrán una toma de conciencia de amplios sectores sociales.

Lo relevante es como todo esto va a provocar un gran impacto en la sociedad canaria, especialmente en los sectores obreros y populares en general. Los que vivimos aquellos hechos de cerca no podemos olvidarlo aún hoy, aunque los detalles se atropellen en la memoria. Estos hechos han estado en el recuerdo de muchos en todos estos años.

En lo político se produce un auge del nacionalismo progresista, de la izquierda y de los movimientos sociales. Aquellos acontecimientos no fueron ajenos a esta evolución social.

Por todo ello, aquellos hechos de finales de septiembre de 1976 tienen que ser analizados, conocidos en su génesis y desarrollo y difundidos como parte de nuestra historia reciente que son.

30 años después, seguimos recordando aquel asesinato y la respuesta social que tuvo. Hoy Bartolomé sigue vivo en la memoria colectiva.

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