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Lazos Rotos

Respondamos con imaginación.

Bitácoras canarias / La otra Camy.- A mi padre, quien siempre me permitió tontear con los colmillos del lobo. Entre su sencilla filosofía de la vida estaban frases tan suculentas como “El que piensa que otro es bobo es mucho más bobo”.

Se supone que una madre debe contestar a sus hijos de una forma adecuada a su edad, pero a veces las madres tenemos que buscar rápidamente una respuesta ante una pregunta inesperada de nuestros hijos. Imagínate que no sabes hasta qué punto tu hija de cinco años, que en apariencia está jugando a tu lado mientras tú chateas con una amiga, está poniendo más asunto a la pantalla del Messenger que a sus muñecas, cuando de pronto te pregunta, con ese tono de madre autoritaria disfrazada de niña pequeña: “¿Cómo es eso de que estás embarazada?”. Y encima insiste en querer leer las líneas anteriores que escribiste en la conversación para enterarse bien de si alguien más va a usurpar sus juguetes. Bueno. Ahí es muy fácil decirle que no se meta en las conversaciones ajenas, que todavía es muy pequeña para entender ciertas cosas, que no estoy nada embarazada y… ¡asunto zanjado!

Pero qué contestarle cuando, sentada a la mesa con su sempiterna distracción frente al plato de arroz con salchichas, mientras lee en el brick del tomate frito “Deposítame en el contenedor amarillo”, me pregunta: “Ma, ¿qué es un contenedor amarillo?”. La verdad es que ahí sí que no soy especialista en respuestas rápidas y sólo le contesto: “Pues ese contenedor de basura para poner los envases de plástico que tienen todos los pueblos… menos Icod”. Y tampoco estoy demasiado segura de para qué sirve, porque nunca he visto de cerca usar uno, así que otra vez me veo obligada a hacer una búsqueda por el Google para enterarme bien de para qué suelen ser esos bichos.

Aunque cuando ya no se trata de mi hija sino de uno de tantos vecinos cabreadísimos al que, sin consultarle lo más mínimo y “según criterios técnicos” (como me contestó inteligente y certeramente el señor Rolo), le han metido una pala en su huerta destrozándosela para quitarle apenas unos metrillos de nada para hacer un ensanche en el que hoy por hoy aparcan cómodamente sus coches los vecinos de enfrente (porque eso sí, la gente de mi barrio está privadita porque los ensanches que se han hecho en la carretera hasta ahora sólo han venido a resolver la falta de aparcamientos, pero no sirven para circular), y que, harto de tragar tierra desde finales del 2004, me pregunta: “¿Quiénes son los que, después de todo esto, todavía van y le votan a Cheo?”. Me veo realmente desesperada para encontrarle una respuesta que le aplaque semejante rabieta añeja. “Yo qué sé, mi niño”. Es que en el Google no sale nada de eso tampoco. Hay que ser un verdadero artista para contestar a cuestiones de esta envergadura… o tener una imaginación desbordada. Entonces a falta de lo uno, habrá que usar lo otro, porque desde luego que para artista reconozco que no tengo madera.

Y hablando de desesperación y de preguntas sin respuesta, no sé si realmente es que obra la desesperación tras los bastidores de las muchas preguntas sin respuesta que están sucediéndose en Icod. El otro día se trajo a la última Junta de Accionistas de ICODEMSA que el equipo de gobierno, incumpliendo principalmente el artículo 144 de la Ley de Sociedades Anónimas (www.amper.es/docs/ficheros/200405310002_13_0.pdf), los artículos 46.2(b) y 85 de la Ley de Bases de Régimen Local (www.alicante-ayto.es/documentos/urbanismo/lbrl.pdf), los artículos 8 y 9 de los Estatutos de ICODEMSA (que no se sabe dónde andan) y el 81 del Reglamento de Organización, Funcionamiento Régimen Jurídico de las Entidades Locales (gmut.terrassa.org/docsnorma/general4.pdf), que no es poco, y encima sin avisar siquiera a la propia secretaria del ayuntamiento, a la que se debe haber entregado los expedientes como mínimo con tres días de antelación a la celebración de la Junta, y por supuesto menos aún a la oposición (¡estaría bueno!), tenía la “sana” intención de ampliar ligeramente el objeto social de la empresa adjudicándose una serie de competencias que más parece aquello una empresa privada de inmobiliaria o una oficina de contratación que lo que le fue encomendado a la empresa en su día. Y lo digo, ya no sólo dejando volar la imaginación a falta de otros datos que no se nos entregan, porque si hay algo que brilla por su completa ausencia es la claridad y la transparencia en la gestión de la empresa, sino habiendo visto recientemente algún que otro reclutamiento sospechoso desde que le adjudicaran a ICODEMSA hace un año el servicio de recogida de basura y limpieza de edificios municipales, porque eso de que la empresa interese para dar beneficios habrá que verlo, sobre todo cuando de la boca del Consejero Delegado escapan frases como que se dejaron de aplicar los parquímetros cuando se comenzó con la “política de maceteros”. ¿Qué clase de beneficios reporta entonces?

¡Qué manga de ingenuos fuimos aquel día en que la imaginación, a la vista de tantos errores en la convocatoria de la Junta de Accionistas, no nos alcanzó para cavilar que a continuación en el pleno nos la iban a meter doblada, planchada y almidonada, cuando bien dice el refrán “piensa mal y acertarás”!

Pues ese día, el 27 de julio de 2006, como primer punto por urgencia, ya fuera del orden del día, Alberto hace entrega a los portavoces de sendos papeles con su propuesta cuyo primer punto era un subterfugio consistente en ratificar el convenio (aunque qué necesidad de volverlo a traer si ya se había aprobado por unanimidad en el pleno de junio), firmado en Madrid por el alcalde, el Ministerio de la Vivienda y la Consejería de Infraestructuras, Transporte y Vivienda del Gobierno de Canarias, principalmente destinado a reparar las viviendas dañadas por la Tormenta Delta ubicadas en su mayoría en Campino, donde los vecinos siguen esperando saber detalles como quien espera por Dios. Y, con toda la deslealtad de que se puede ser capaz, y como segunda parte, nuestro amigo Alberto nos obsequia con el punto estrella de la propuesta, el de “encomendar a ICODEMSA la gestión de estas obras”… Sin echarle demasiada imaginación, esto no es más que una empresa inmobiliaria para contratar gente a unos meses escasos de las elecciones. ¡Claro como el agua! Si es que hay transparencia y claridad por más que yo diga lo contrario. ¿Ustedes no la ven?

Dicen que “el que se pica es porque ajos come”. ¿Por qué, si no, esta semana salió el grupo de gobierno a aclarar nada de nada en prensa diciendo que el objeto social de ICODEMSA no está fuera de lugar, pues es el fiel reflejo de los de otras empresas de otras administraciones públicas (como si lo que hagan aquéllas con su culo a los icodenses nos importara tres pepinos)?

Esta ampliación no está fuera de lugar, desde luego. Si total, ya los icodenses estamos acostumbrados a disparates… Lo que pasa es que esos 1.514.872 euros del convenio son mucho dinero y no había que dejarlos escapar. Pero estas adjudicaciones ¿no se hacen a través de un concurso de licitación o se conceden a dedo? ¿A partir de ahora cuántas empresas se quedarán fuera siguiendo esta encomienda?

Con razón en el pleno de junio decía Francis que el alcalde se fue por los cerros de Úbeda dejándonos sin saber a cuento de qué venía el vacilón de “para los vecinos de Campino eso y mucho más”, “eso y lo que va a venir”. Teníamos que haber sido más veloces para habernos dado cuenta de lo iba a venir. Pero da la casualidad de que los vecinos, que son o deberían ser los beneficiarios de esa suma, que habían confiado en una comisión a varias bandas para tratar el asunto de la rehabilitación, son los últimos de la cola en enterarse de lo que van a hacer en sus viviendas y lo poco de lo que se les ha informado ha sido trabajo de murciélagos, es decir, a través de una nota de prensa que se pasó de noche y por debajo de las puertas.

Pero eso no es todo. Me temo que algo debe estar por venir todavía, porque hoy me he encontrado sobre la mesa del patio un regalo que algún citador del ayuntamiento debió dejarme ayer en lo que estuve fuera: Una citación para un pleno que se sale por todos lados, por haberse convocado nada más y nada menos que un sábado, a las nueve de la mañana y en agosto… ¡Así de insólito y original, como para que se recuerde toda la vida!

Primero pensé que, por las características de la convocatoria y las pretensiones que pudiera encubrir, el que hizo aquello debía estar de guasa porque no era Día de los Inocentes para una broma macabra de tal calibre. Pero cuando leí los puntos del orden del día, entre cinco que son, figura, como no podía ser de otro modo, por urgencia (porque es tanta la desesperación y mayo de 2007 está a escasos nueve meses), “la aprobación del traspaso a ICODEMSA del servicio de mantenimiento y conservación de vías y playas”. ¿Que para qué se hace esto? Hagan como yo, echen imaginación y tendrán la respuesta, y con el Google no lo intenten porque ya busqué y tampoco sale nada.

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