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Lazos Rotos

El Psoe tinerfeño se abandona en brazos de los contrugobernantes.

El Psoe no podía ser un freno a la "destrucción creadora" que embarga a los construgobernantes. En el hotel Jardín Tropical, propiedad de Jesús de Polanco y Blanco, se consumó el asesinato político del secretario general de los socialistas tinerfeños, Santiago Pérez. Definitivamente no pudo contrarrestar las embestidas mediáticas que lo fueron colocando paso a paso en la galería de los iluminados que se alejan de la realidad o en la triste tarima de los enteraditos con ansias de poder que tan mal caen al populacho, por cierto, estrategia que practica a la perfección el anfitrión del congreso. Periodistas y pseudoperiodístas hacía meses que habían salido de caza y él era la presa elegida. Jugaban con su nombre y en argot futbolero se reían diciendo “Pérezladen no se comerá el turrón”, e incluso Chela, conocido periodista isleño muy dado a los placeres gastronómicos, le auguró furibundo que “por San Martín no sólo iba a enviudar el cerdo”.

No debe dar pena esta defenestración que supone, entre otras cosas, el abandono definitivo de la dignidad política y personal de los dirigentes socialistas. Pérez mantenía posturas de una cierta coherencia ideológica de izquierdas, si bien no parecía comprender con quién se estaba jugando los cuartos. Quizás pensaba que el Psoe era una alternativa para la recuperación democrática en nuestras islas, sin darse cuenta de que en realidad es una de las tres patas del monstruo que gobierna Canarias desde hace tiempo.

Definitivamente, y ya era hora, el PSOE se quita la careta y se muestra tal cual es. El entramado neoliberal en las islas necesitaba de una mínima coartada moral que hasta hace algunos años le daba la ética socialdemócrata. Ya no es así. Una prueba de ello es que el recientemente elegido nuevo secretario general es nada más y nada menos que el agente patógeno causante de la depredación medioambiental y del pelotazo urbanístico que consume al municipio donde gobierna desde hace muchos años, Adeje.

Rodríguez Fraga, el nuevo secretario general, representa la quintaesencia del político desideologizado, que se presenta como el gran conseguidor de felicidades colectivas. Es el político pragmático por el que suspiran los grandes empresarios de la CEOE y sus compinches locales, incluso algunos de ellos, en sus medios, ya lo adulan al postularlo como futuro presidente del Construgobierno, él no los va a irritar jamás con argumentos ideológicos ni de sentido común acerca de la conveniencia de no depredar con tanta saña. En las primeras declaraciones tras su elección quiso dejar claro que se realizarán todas las grandes obras de infraestructura demandadas por los empresarios, aunque bajo el paraguas del tan manido “consenso”.

Por mucho que Alemán, secretario general regional socialista, grite que no van a pactar con Coalición, y que el ministro estrella López Aguilar bendiga esta decisión, nadie se cree que esta gran maniobra de recambio sea sólo una operación de maquillaje, no olvidemos que es en Tenerife donde reside la gran fuerza militante de los socialistas y que el alcalde de Adeje ha sido firme defensor de las alianzas con los depredadores de Coalición Canaria, deseosos de formalizar un nuevo “Pacto de Hormigón” que eternice su modelo desarrollista, tan agresivo con el medio ambiente y no menos lesivo socialmente.

Pero Rodríguez Fraga no accede sólo, lo acompañan en este aparente feliz tránsito por el penúltimo desfiladero del desierto antiguos felipistas que retoman el mando de las operaciones como Julio Pérez, el que fuera Consejero de Sanidad del Gobierno Autónomo y ex Gobernador Civil de Tenerife, que ha estado guardado en naftalina para la ocasión. Llama la atención la importante cantidad de alcaldes que se instalan en el aparato, aunque no en la proporción ni la fuerza que hubieran deseado, sobre todo después de haber sido los primeros animadores de la conspiración contra Santiago Pérez. Entre otros, lograron incluir a Jaime González Cejas, alcalde de Granadilla, municipio donde se quiere construir dos de las tres más importantes infraestructuras proyectadas: el macropuerto y la segunda pista del aeropuerto del sur. El mismo alcalde que, junto a los de Adeje y Guía de Isora, traicionó a su compañero de partido y exalcalde de Vilaflor en la lucha que se mantuvo y mantiene contra el tendido aéreo que Unelco-Endesa pretendía hacer pasar por parajes protegidos.

A todo esto habría que añadir el desembarco de la socialdemocracia a pecho descubierto, sin nocturnidad ni alevosía como hasta ahora, en el sindicato CC.OO., y qué mejor manera de hacerlo que por medio de un maestro del camaleonismo político, con la mala leche necesaria para controlar y encauzar las demandas y desmanes que puede ocasionar la clase trabajadora, qué mejor aliado para los construgobernantes que el defensor de la “cosa ecológica” de un sindicato extrañamente desclasado.

Hablamos del converso excomunista José Manuel Corrales, otrora representante de Izquierda Unida en el Cabildo Insular de Tenerife y en la actualidad Secretario General de Salud Laboral y Medioambiente de CC.OO. en Canarias, que ha pasado, con una naturalidad propia del personaje, de gritar “No al puerto de Granadilla y Sí a la ampliación del de Santa Cruz”, a hacer un llamamiento al “acuerdo social” que mine las fuerzas de la plataforma ciudadana que rechaza la construcción de dicha instalación.

Este audaz y siniestro personaje ha demostrado tener tantas ansias de poder y saber nadar tan bien en las pantanosas aguas de la deslealtad que está haciendo temblar a la oligarquía sindical, embarcada en la lucha por la secretaria general que pronto abandonará Manuel González Izquierdo, asesor del presidente Adán Martín y otro gran palanquín del resurgimiento económico de Tenerife.

Como ven, todo es susceptible de empeorar.

Fuente: por Ramón Afonso González en Indymedia.org (Canarias)

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