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Lazos Rotos

Cosas que no entiendo.

Soy de izquierdas, eso no puedo ocultarlo, y creo que soy de izquierdas porque hay cosas, de las que ocurren en el mundo, que no entiendo y busco una solución para ellas. Hay muchas dudas que me asaltan últimamente. La última es que no puedo entender la frontal oposición al matrimonio entre homosexuales, y a su derecho a adoptar, de la derecha más rancia y caduca, la Iglesia Católica y, cómo no, el PP.

En estos días he escuchado argumentos realmente estúpidos en contra de que las parejas homosexuales homologuen sus derechos a las heterosexuales. El que, en mi opinión, se lleva la palma es el que sostiene que ahora nada impide que un padre se pueda casar con su hijo; eso es como decir que actualmente nada impide que una madre se case con su hijo o que un padre haga lo mismo con su hija. Un razonamiento digno de aquellos que mandaron a la hoguera a Copérnico.

Otro de los más simpáticos es que ahora dos personas, del mismo sexo se supone, se pueden casar por interés. Creo que los matrimonios de conveniencia vienen de muy lejos… es más, el Papa Alejandro VI, Rodrigo Borgia (español para más señas), casó a su hija unas cuentas veces para forjar alianzas entre estados y el Vaticano. Los matrimonios por interés los hay ahora, los hubo en el pasado y los habrá en el futuro entre personas de diferentes o del mismo sexo.

No se cansan de repetir que lo hacen por el bien de la familia… ¿Y qué es una familia? Para la derecha es un padre, una madre y sus hijos naturales. Para mí, una familia se forma cuando dos personas deciden compartir sus vidas y dar amor, respeto y educación a un hijo. Todos los estudios, menos los de peras y manzanas de la señora Botella, reiteran que un niño adoptado por una pareja homosexual crece tranquila y normalmente; al contrario que un niño que ha crecido dentro de una familia heterosexual donde hay casos de alcoholismo o violencia familiar (y no he visto a ningún obispo manifestarse en contra de la violencia de género todavía). Me hace gracia cuando sueltan eso tan recurrente de “es por los niños”, ya que no apoyaron la manifestación en contra del hambre en el mundo que el pasado 12 de junio se celebró en Madrid (cada 5 minutos muere un niño de hambre en el mundo y el Vaticano no arma tanta carajera).

No entiendo estos argumentos esgrimidos por la derecha, y entiendo aún menos que haya gente que se los crea y apoye. No entiendo que en pleno siglo XXI todavía haya personas que quieran volver al pasado y discriminen a otras por su condición sexual.

Yeray López Batista - Canarias Ahora

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