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Lazos Rotos

Ya es hora de ir a contracorriente, ser contestatario. Si se quiere y se es consecuente con ello, revolucionario.

Redacción de Prensa Alternativa (Icod de los Vinos)

Al cabo de más de dos décadas de gobierno local, el PSOE icodense no sólo no ha mejorado y superado su prestigio social sino que este se ha debilitado a través de los años, al identificarse en sus filas a algunos políticos que en estos veinte años han obturado su renovación y su crecimiento, al utilizar un modelo político cerrado, hermético, no abierto ni sometido a discusión, ya sea esta, dentro de sus filas o externamente.

Para alcanzar una conciencia crítica de la sociedad icodense, para tener una idea o un conjunto de ideas bien fundadas sobre las necesidades comunes o sus posibilidades de desarrollo, son necesarios dos elementos complementarios: compromiso político y el ejercicio de la crítica social. Sin lo primero la crítica social podría convertirse en retórica, en campo de experimentación ideológica o en meras evasivas, cortinas de humo. Sin la segunda, el PSOE se convertiría, como ha sucedido, en un partido desprovisto de significado y poder transformador.

En el Partido Socialista icodense la imagen del líder del partido es aceptada sin discusión, por imposición, convirtiéndose este hecho en una de las principales contradicciones de cualquier sistema democrático. La renuncia a la autonomía crítica individual a favor de un ciego seguimiento servil del líder, convierte al partido socialista local en un engranaje anquilosado y vetusto, lejos del sentir popular, de sus necesidades.

Es, entonces, el caudillo el que tiene la máxima autoridad. Su ”carisma”, su posición dentro del organigrama del partido le otorgan el monopolio en la toma de decisiones. Todo se le consulta y requiere de su aprobación. Es el ”libertador” que se convierte en dictador, convirtiendo al partido en un feudo donde reina el autoritarismo dentro de un sistema que pretende ser ”democrático”.

En el Estado español, en los pueblos de España, y por supuesto en Icod, es casi una constante política la existencia de intereses corporativos en los partidos políticos. Los grupos de interés no sólo invierten tiempo y dinero con las autoridades (locales, autonómicas, nacionales) de gobierno, sino que participan directamente en los partidos políticos para garantizar la conservación o ampliación de sus privilegios.

Los partidos se constituyen en maquinarias electorales, en función de un evento específico: las elecciones cada cuatro años. Su objetivo principal no es el desarrollo del municipio sino el triunfo electoral. Entre elecciones, los partidos entran en letargo y sus miembros se movilizan sólo para tomar su parte del botín, si es que apostaron al caballo ganador.

El socialismo español, por ende el canario, ha ido arrojando por la borda todo aquello que lo convirtió en un partido defensor de los más necesitados, que trabajaba por una sociedad con más equidad y justicia. Se ha transformado en un acérrimo defensor del neoliberalismo.

La base de toda alternativa al neoliberalismo es la formación de un nuevo y poderoso movimiento popular y político con profundo sentido social y democrático en sus objetivos inmediatos y con una propuesta programática estratégica de superación del sistema capitalista.

Una alternativa no es el logro de un día, es la confluencia de muchos días con sus noches, y se construye organizando, creando conciencia y batallando en todos los frentes sociales.

Hacemos esta afirmación partiendo de los grandes cambios sociales ocurridos en el mundo, de las complejidades y nuevas contradicciones creadas, de la nueva fase del voraz capitalismo y también del aprendizaje de anteriores y nuevas luchas que los pueblos han sabido plasmar en la historia pasada y presente.

Para alcanzar una conciencia crítica de la sociedad -canaria y por ende la local [icodense]-, para tener una idea o un conjunto de ideas bien fundadas sobre la identidad común y sus posibilidades de desarrollo, es necesario el ejercicio de la auto-crítica y la crítica social

Dejarse llevar por la corriente encierra conformismo, un deleznable conformismo culpable, y ante esto debemos ser críticos. Ya es hora de ir a contracorriente, ser contestatario. Si se quiere y se es consecuente con ello, revolucionario.

Muchos consideramos que las democracias occidentales [burguesas] son falsas democracias, corruptas por la acción de intereses privilegiados y de clase [burguesía], y que el ideal es transformarla en democracias populares por la acción del interés común como un todo colectivo.

Esa transformación, algunos piensan que puede ejercitarse desde dentro del anquilosado engranaje del sistema, un ejemplo de ello es el debate abierto sobre la reforma de algunos artículos constitucionales [nacionalistas], otros sin embargo opinamos que se debe cambiar estructuralmente, es decir mediante un proceso revolucionario.

La cuestión del poder y de la participación colectiva consecuente y responsable es algo muy difícil de encarar y conciliar, sin embargo las cuestiones que más han sido utilizadas como argumentos en contra de la sociedad verdaderamente participativa parten de los diferentes intereses políticos y económicos que se interrelacionan entre sí a costa de los intereses mayoritarios.

¡Basta ya!

Artículo de opinión de la redacción de Prensa Alternativa (Icod de los Vinos)

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